Anamnesis:
Spot es un pequinés mixto, macho, sin castrar de 2 años de edad, vive en una zona citadina de Cartago en una casa de una planta y con 5 personas, la dueña Andrea Meneses de 17 años de edad y sus 2 sobrinos Sebastián de 2 y Matías de 4, son los menores de la casa.
Spot es el único animal de esta casa y duerme en el cuarto de pilas de la misma, pasa encerrado la mayor parte del tiempo en un espacio muy reducido y no recibe los paseos ni los estímulos necesarios, fue adquirido por la familia a los 2 meses de edad por lo que no pasó el tiempo necesario con su madre que es un periodo crítico de socialización que va de las 3 semanas a los 3 meses, que posteriormente ayudará al aprendizaje de normas de jerarquización.
Cuando llegó a la casa dormía en la cama de su dueña hasta que cumplió aproximadamente 1 año de edad que fue cuando lo confinaron al cuarto de pilas, también cuando comían, lo sentaban en sus regazos y le daban comida de la mesa, dicen que cuando lo sacaban a pasear lo tenían que llevar alzado todo el camino debido a que le temía a los carros y sonidos fuertes por lo que no le gustaba caminar.
La comida, concentrado, se la daban antes de que todos comieran y se la dejaban ahí hasta que el quisiera comer, se la da cualquier miembro de la familia y se quedan viéndolo mientras come, Spot no permite que nadie se le acerque a su comida solo Andrea, a los demás les gruñe pero no muerde.
En cuanto a los juguetes se los quitaban y lo provocaban hasta que a los 7 meses mordió a Jenifer de 20 años y nunca más volvieron a jugar así con él.
Aproximadamente cuando cumplió un año mordió a su dueña Andrea cuando ella trató de bajarlo de la cama, ella describe que tenia las orejas y cola levantadas y que le gruñía y cuando se le acercó le propició la mordida.
En cuanto a los pequeños de la casa tratan de no acercárselos para que no ocurra un accidente, por lo que casi todo el día pasa encerrado.
Cuando llegan visitas se pone a ladrar excesivamente y cuesta mucho que se calle, tiene el mismo comportamiento cuando se le sirve la comida, primero ladra sin cesar al plato y luego se va y deja de hacerlo.
Además comentan que orina todo objeto nuevo que se coloque en donde el se encuentra, inclusive algunas veces levanta la pata y orina una o dos gotas y eso es todo, ellos ante esto cuando llegaban a la casa le arrastraban la cara por la orina y lo regañaban hasta que el perro comenzó a gruñirles y les empezó a dar miedo.
Cuentan que para bañarlo se les complica mucho porque trata de morderlos aunque no lo ha hecho en esta situación.
Diagnóstico diferencial:
Para saber que patología de conducta presenta Spot, se debe hacer un diagnóstico diferencial, en el cual vamos a descartar otras patologías para descubrir que presenta nuestro paciente y finalmente proceder con el respectivo tratamiento.
No se le pudieron realizar pruebas para descartar problemas de origen orgánico, con lo cual partiremos y supondremos que no presenta esta condición.
El síndrome de privación se da cuando el perro crece en un ambiente pobre de estímulos en sus primeros 3 meses de vida, esto se conoce como ambiente hipoestimulante. Las mordeduras de Spot se presentan por incentivación a la hora del juego y por una actitud ofensiva, además en sus primeros meses de vida tenia muchos juguetes y se le brindaba mucha atención por lo que podemos descartar esta patología.
En cuanto a la agresividad por juego, podría ser el caso de Spot, ya que se le incentivó el juego de tirar hasta que finalmente mordió, sin embargo esto ocurrió solo una vez, pero no podemos descartar que vuelva a ocurrir.
La agresividad por protección de recursos, se da en cuanto al animal se le trata de quitar la comida o alguna pertenencia. Spot no permite que se le acerquen a su comida y toma posturas corporales de advertencia y gruñe para que no se le acerquen, por lo que puede presentar esta patología, sin embargo no realiza esta acción con su juguete.
Descartamos la agresión por irritación, en la cual luego de los encuentros agresivos no se da la fase de apaciguamiento, la cual si se da en este caso.
Agresividad territorial, se da cuando personas desconocidas se acercan al territorio del perro y se da amenaza e intimidación. En el caso de Spot toma esta actitud inclusive con personas conocidas y de la casa por lo que podemos descartar esta conducta.
La agresividad por dominancia, Spot muestra muchos síntomas en cuanto a la agresividad por dominancia como lo son: gruñidos al acercarse mientras come, al tratar de desplazarlo del lugar de descanso, al bañarlo, al castigarlo, también tiende a apoyar sus patas sobre las personas, monta objetos y personas, orina o pseudoorina objetos que se colocan en su territorio como señas de dominancia.
En cuanto a la disocialización primaria, (que se refiere a perros que no aprenden el comportamiento jerárquico por parte de la madre y hermanos), a pesar de que Spot no estuvo el tiempo normal con su madre, sabemos que si aprendió algunas normas como la inhibición de mordida, y la secuencia de amenaza, ataque y apaciguamiento por lo que podemos descartar la patología.
Descartamos la ansiedad por separación, ya que no presenta comportamientos destructivos ni micciones o defecaciones múltiples, además hablamos con los vecinos y aseguran que cuando no hay nadie en casa no escuchan ladridos ni gemidos.
Por lo tanto concluimos que Spot presenta varios problemas siendo el principal la agresividad por dominancia, y además agresividad por juego y por protección de recursos.
Valoración de riesgo:
Antes que nada debemos examinar el riesgo que presenta el trabajar con este perro en especial porque ha mordido en varias ocasiones y hay que asegurarse que no hallan complicaciones ni para él ni la familia.
Lo primero es colocarle un bozal, de manera que si intenta morder no lo logre, ya que a pesar de que las mordeduras anteriores no han sido de gravedad, es mejor prevenir cualquier lesión que se pueda dar.
Se procura evitar el contacto con los menores y cualquier situación que lo pueda inducir a atacar a alguien mientras dure el tratamiento, además de usar el bozal en toda situación de riesgo como al bañarlo, peinarlo, o sacarlo a pasear.
Se le explica a los propietarios que no se asegura que el perro se cure por completo o que nunca vuelva a morder.
Tratamiento:
Primero que nada debemos realizar un ordenamiento jerárquico lineal, esto es que el dueño debe de dominar en toda ocasión, debido a que hay una confusión para el perro, que no sabe quién domina a quién.
Para esto se necesita la colaboración completa de los miembros de la familia de manera que acaten ciertas conductas hacia Spot, como colocarle la comida 2 veces al día dejándola solamente 15 minutos y luego retirarla haya comido o no, esto siempre se ha de hacer, independientemente de si presenta o no problemas de conducta, de manera que se acostumbre a comer cuando se le sirve y no cuando él lo desee, además es importante que los propietarios no estén mientras come.
Se debe ignorar al perro durante 2 semanas, de manera que cualquier conducta de llamar la atención termine de forma infructuosa para el animal.
El propietario debe ser quien inicie toda relación con el perro y no viceversa, de manera que sea el primero quien tenga el control de la situación.
Se detectarán y evitarán todas las situaciones de riesgo que puedan desembocar en agresividad y no se le permitirá el paso a las zonas donde se produzcan los problemas.
En cuanto a los juguetes se mantendrán fuera del alcance del perro y se le darán al iniciar el juego o el adiestramiento, como recompensa y luego se le retirarán, por supuesto se eliminarán los juegos de tirar.
Pasadas las 2 semanas de ignorarlo, se procederá con un adiestramiento en obediencia básica, con lo que se pretende enseñarle a echarse, sentarse, caminar junto, quieto, etc., de manera, que deba obedecer cada vez que requiera algo (comida, juegos, atención…).
También pondremos en práctica la desensibilización sistemática, (habituación), que se refiere acostumbrar al perro de manera lenta y con calma para no inundarlo, hacia la comida, juguetes, baños, zona territorial, inclusive ante los niños, tomando todas las previsiones, de manera que vaya perdiendo su rango y se someta por completo.
Del mismo modo solo reforzaremos las conductas sumisas y eliminar por completo cualquier castigo.
Se recomienda además, paseos diarios con distintos miembros de la familia y socialización con distintos perros en ambientes controlados de manera sistemática.
Seguimiento:
A las tres semanas de iniciado el tratamiento, se pueden notar algunas mejorías en cuanto al comportamiento de Spot y el punto de vista de los dueños.
Ya come solo 2 veces al día y cuando se le sirve, además se comporta de manera natural ante los objetos en su territorio y cuando lo bañaron no gruñó sin embargo estuvo en estado de alerta, aún ladra a los desconocidos y monta algunos objetos, se sigue con el tratamiento y se espera la completa recuperación de Spot, hay mucho optimismo por parte de los propietarios, se esperan prontas noticias de la mejoría.
Es importante comprender que muchas veces los animales sufren innecesariamente de condiciones de estrés y confusión debido a la ignorancia de los dueños quienes se pueden llegar a hartar de su mascota y finalmente se deshacen de ella. Es por eso la importancia que tiene la educación canina y de los propietarios, ya que le mejora la calidad de vida a nuestras mascotas y a nuestra familia. “Educar para salvar vidas”.
Luís Diego Zúñiga Campos
martes, 8 de septiembre de 2009
Ansiedad por separación en un Weimaraner
Caso Clínico: Ansiedad por Separación en un Weimaraner
Historia
“Kike” es un macho sin esterilizar, de 8 meses de edad y de raza Weimaraner. Los propietarios son una pareja, A. y R., de 35 y 45 años respectivamente, sin hijos. Viven en una casa en una propiedad grande de 8000 m2 que cuenta con amplias zonas verdes, una quebrada y pequeñas áreas de bosque.
El perro fue regalado, por parte de una familia (conocidos de A. y. R.) que estaba buscando un nuevo hogar para cada uno de una cría de 7 cachorros. Hasta la edad de 9 semanas Kike estuvo junto con su madre y los hermanos. A esa edad A. y R. llevaron a Kike a su casa donde tenían dos perros, un perro mestizo grande de 7 años y un pastor alemán de 6 años.
Hasta los 4 meses de edad Kike dormía en la cama con sus nuevos dueños, mientras los otros perros dormían afuera en las zonas verdes o en una perrera con techo. Durante el día, Kike siempre estuvo cerca de sus dueños (el mayor tiempo debajo del escritorio de la dueña) así como los otros perros, con cuales se socializó sin problemas. Los propietarios trabajan desde una oficina que queda a unos 30 metros de la casa de habitación, dentro de la misma propiedad. Salen muy poco frecuente de la propiedad, razón por la cual los perros casi nunca están solos.
Un día, cuando Kike tenía unos 3 meses, la propietaria tuvo que salir para hacer compras, y el esposo estaba de viaje de negocios. Decidió de dejar al perro dentro de la casa, en el baño, ya que era un lugar donde siempre estaba tranquilo y le gustaba estar ahí para descansar un rato durante el día. A su regreso unos veinte minutos después, encontró que el perro había arañado la puerta, destrozado una toalla, el papel higiénico así como unas chancletas, además de que estuvo gimiendo, llorando y aullando. Después de este incidente, no se volvió a dejar al perro sólo, sino se llevaba en el carro a donde se necesitaba ir, cuando quedaba nadie en casa.
Kike, así como los otros perros, nunca se sacaban a pasear; se suponía que no era necesario por vivir en una propiedad muy grande, en la cual se les proporcionaba suficiente ejercicio físico al jugar con ellos y hacerles correr tirando bolas, de una a dos veces al día.
A los 4 meses se le preparó a Kike un nuevo espacio para dormir, fuera de la casa, en el piso de una bodega bajo techo, con puerta abierta hacia las zonas verdes. Durante las primeras noches de dormir en ese nuevo lugar, separado por sus propietarios pero cerca de los otros perros, mostró cierta ansiedad (vocalizaciones frecuentes, llorando con gemidos, aullidos, ladridos; además arañó la puerta de la terraza y destrozó unos trapos), sin embargo después de poco tiempo, se habituó a dormir tranquilamente en este lugar.
Unas semanas después, los dos perros grandes durante una noche se escaparon de la propiedad, y fueron envenenados, razón por la cual, se volvió a dejar a Kike dormir en la casa, pero esta vez, fuera del dormitorio de los dueños, es decir sin acceso a ellos ni a otros perros. Con este cambio volvió a llorar y emitir gemidos durante la noche (de 2 a 3 veces por noche); a veces destroza partes de la manta en la cual duerme, olfatea debajo de la puerta del dormitorio de los dueños como en búsqueda de ellos y a veces araña la puerta para que le den acceso. Uno de los dueños, en estas situaciones, siempre le atendió las llamadas del perro, consolándole unos minutos, hasta que estuviera tranquilo nuevamente.
Durante el día, Kike pasa casi todo el tiempo cerca de su amo, descansando debajo del escritorio de ella o tumbado dentro de la oficina o en las afueras, pero siempre cerca. Cuando la dueña necesita salir, el perro se queda con el esposo dentro de la oficina o la casa, cerrando la puerta, para que no siga el carro en la calle. En estos casos, el perro observa por la ventana a su amo saliendo, y emite gemidos, aullidos y ladridos. Después de unos minutos, se tranquiliza, y se tumba muy cerca del esposo. Normalmente, a los 30 minutos, el perro se levanta, como en búsqueda de algo o alguien, y empieza nuevamente a gemir y aullar. En algunos casos también empieza a destrozar zapatos (u otros objetos a su alcance, como trapos del piso, cajas de cartón).
Se observa también, que Kike, cuando está descansando cerca de la dueña, se levanta cada vez que ella se levanta, y la sigue, aunque sea solo para ir a traer café de la cocina o para ir al baño.
Diagnóstico Diferencial
Para hacer un diagnóstico acertado lo que se debe tomar en cuenta es que Kike presenta dos problemas principales:
1.) Las vocalizaciones excesivas en determinadas situaciones
2.) La actividad destructiva en determinadas situaciones
Vocalizaciones excesivas
Por la historia descrita anteriormente sabemos que Kike, literalmente nunca en su vida, ha estado sólo. Por el trato y el ambiente proporcionado al perro (dormía en la cama, no se dejaba sólo, casi siempre estaba cerca de la dueña), se ha desarrollado un vínculo afectivo excesivo entre el perro y su amo, es decir un hiperapego en lo cual el perro está más ligado a su dueña que sería normal o saludable. Al no volver a dejar al perro sólo (después de la primera vez, en la cual se presentaron los problemas descritas), y al estar uno de los dueños siempre disponible y accesible para el perro, atendiendo sus llamadas de atención cuando él lo exigía, se vino reforzando cada vez más el vínculo y apego a ellos, sobre todo a la dueña, resultando en un exceso de dependencia.
Esta situación nos puede hacer pensar que las vocalizaciones que manifiesta Kike, cuando sale la dueña, resultan de una ansiedad por separación, relacionada con el hiperapego a ella.
Sin embargo hay que descartar que las vocalizaciones manifestadas estén causadas por otros factores. Se puede descartar estímulos externos como ruidos o la proximidad de otros perros, ya que el perro en las situaciones descritas no se encontraba expuesto e este tipo de estímulos.
Se descartan también las vocalizaciones reforzadas por el propietario y producidas por el juego, ya que en las situaciones descritas al perro no se le estaba prestando atención y no estaba jugando. Dado que el perro en estas situaciones no muestra ningún tipo de agresividad (la cual podría resultar también en vocalizaciones), y que los gemidos, aullidos y ladridos se dan cuando está saliendo la dueña o en ausencia de la dueña, se llega a la conclusión que son causados por ansiedad por separación, resultado del hiperapego a la dueña.
Actividad Destructiva
La actividad destructiva, es otro comportamiento que se puede dar cuando un perro padece ansiedad por separación, pero también puede ser resultado de otros factores. En el caso de Kike, se puede observar que en ausencia de la dueña o sin acceso a ella, a veces destroza ciertos objetos que están a su alcance (trapos, chancletas, etc.) y araña puertas.
Al tratarse de un perro joven, y por el hecho de que Kike destroza el mismo tipo de objetos también en la presencia de la dueña, no se puede asociar esta conducta a una ansiedad por separación, sino parece ser un comportamiento “juguetonamente destructivo” que es normal en perros jóvenes o una llamada de atención cuando está aburrido.
El arañar puertas, sólo se da cuando el perro está sin acceso a los dueños, indicándonos que esta conducta está relacionada con una ansiedad por separación.
Tratamiento
La terapia de modificación de conducta y ambiente recomendada consiste en los siguientes puntos:
1) Desensibilisación gradual / Habituación / Programa de entrenamiento de:
Ø la independencia del perro (simulación de un proceso normal de desapego)
Ø la ausencia de los propietarios (teatro, reforzamiento, cambio de rutina)
Se recomienda primero, acostumbrar al perro a estar sólo (sin acceso a los dueños, pero con ellos cerca). Dejarlo en una habitación o en el transportín, cerrando la puerta. A los pocos segundos regresar a donde está el perro, pero sólo si no está vocalizando. Progresivamente aumentar la cantidad de tiempo que se deja sólo hasta que regresa.
Después se debe acostumbrar al perro a la ausencia de la dueña, y sucesivamente, también a la ausencia de los dos propietarios.
Primero, se deberían simular salidas (“teatro”), es decir alistarse como si fuera a salir - cambiar la ropa, ir al baño, coger las llaves, el bolso, etc. - pero no hacerlo. Esto para desensibilizar el perro a las señales de partida. En caso de que el perro muestre ansiedad, se debe ignorar como si nada estuviera pasando.
Después, empezar con salidas cortas de 1 minuto, varias veces al día, y después alargarlas poco a poco; no despedirse cuando se deja al perro sólo sino ignorarlo por 10 minutos antes de la salida. Al llegar no se debe saludar al perro hasta que no esté completamente calmado.
Importante, siempre reforzar las conductas de tranquilidad, sea con la voz y/o con otros premios.
2) Adiestramiento en Obediencia Básica
Se recomienda para todos los perros, tengan o no tengan patologías de conducta, ya que aumenta la calidad de vida del animal al ponerle unas reglas claras que cumplir (sin ambigüedades), y le hace saber que puede y que no puede hacer en cada momento; en fin ayuda al perro a adaptar su comportamiento a la convivencia con los humanos.
3) Programa de ejercicio previos a las salidas
Agotar al perro… Lo más cansado está, más tranquilo y con ganas a descansar va a estar, disminuyendo el nivel de ansiedad que pueda mostrar en determinadas situaciones.
4) Estimulación en general
Se debe sacar el perro a salir, por lo menos una vez al día, aunque vive en una propiedad grande, primero para más ejercicio físico, pero muy importante también para su salud mental, ya que un perro equilibrado necesita explorar, olfatear, estar en contacto con otros perros, humanos etc. Las salidas también ayudarán a eliminar posibles fases de aburrimiento del perro en cuales podría buscarse objetos para jugar o destrozar.
5) Estimulación de ausencia de propietarios
Se recomienda proveer al perro algún juguete (no siempre por anticipación) que le ocupe y centre la atención en una actividad agradable para él.
6) No se debe permitir que el perro obtenga la atención con exigencia
El hecho de que Kike recibió atención cuando él lo exigía (ej. al gemir, llorar, ladrar), reforzó su dependencia, por lo que esto se debe cambiar; es importante que sólo se le preste atención cuando se encuentra tranquilo y sólo por iniciativa de los propietarios; deben ser ellos que deciden cuando es tiempo para jugar, comer, etc.
7) Compañía en la manada
Proporcionarle la oportunidad al perro, de estar con otros miembros de su especie; volver a tenerle otro(s) perro(s) de compañía dentro de su “manada”, esto le ayudará a disminuir la dependencia excesiva de los humanos.
No se toma en consideración un tratamiento farmacológico, al no tratarse de un caso extremo, sino de manifestaciones leves de ansiedad por separación.
Seguimiento
En este momento se ha logrado desensibilizar el perro al estar sólo durante la noche; duerme muy tranquilo y sin acceso a los dueños.
Como próximo pasó se va a seguir desensibilizándolo a la salida de la dueña, tomando en cuenta las recomendaciones de tratamiento; para dar un seguimiento en determinado momento un poco más en adelante.
Historia
“Kike” es un macho sin esterilizar, de 8 meses de edad y de raza Weimaraner. Los propietarios son una pareja, A. y R., de 35 y 45 años respectivamente, sin hijos. Viven en una casa en una propiedad grande de 8000 m2 que cuenta con amplias zonas verdes, una quebrada y pequeñas áreas de bosque.
El perro fue regalado, por parte de una familia (conocidos de A. y. R.) que estaba buscando un nuevo hogar para cada uno de una cría de 7 cachorros. Hasta la edad de 9 semanas Kike estuvo junto con su madre y los hermanos. A esa edad A. y R. llevaron a Kike a su casa donde tenían dos perros, un perro mestizo grande de 7 años y un pastor alemán de 6 años.
Hasta los 4 meses de edad Kike dormía en la cama con sus nuevos dueños, mientras los otros perros dormían afuera en las zonas verdes o en una perrera con techo. Durante el día, Kike siempre estuvo cerca de sus dueños (el mayor tiempo debajo del escritorio de la dueña) así como los otros perros, con cuales se socializó sin problemas. Los propietarios trabajan desde una oficina que queda a unos 30 metros de la casa de habitación, dentro de la misma propiedad. Salen muy poco frecuente de la propiedad, razón por la cual los perros casi nunca están solos.
Un día, cuando Kike tenía unos 3 meses, la propietaria tuvo que salir para hacer compras, y el esposo estaba de viaje de negocios. Decidió de dejar al perro dentro de la casa, en el baño, ya que era un lugar donde siempre estaba tranquilo y le gustaba estar ahí para descansar un rato durante el día. A su regreso unos veinte minutos después, encontró que el perro había arañado la puerta, destrozado una toalla, el papel higiénico así como unas chancletas, además de que estuvo gimiendo, llorando y aullando. Después de este incidente, no se volvió a dejar al perro sólo, sino se llevaba en el carro a donde se necesitaba ir, cuando quedaba nadie en casa.
Kike, así como los otros perros, nunca se sacaban a pasear; se suponía que no era necesario por vivir en una propiedad muy grande, en la cual se les proporcionaba suficiente ejercicio físico al jugar con ellos y hacerles correr tirando bolas, de una a dos veces al día.
A los 4 meses se le preparó a Kike un nuevo espacio para dormir, fuera de la casa, en el piso de una bodega bajo techo, con puerta abierta hacia las zonas verdes. Durante las primeras noches de dormir en ese nuevo lugar, separado por sus propietarios pero cerca de los otros perros, mostró cierta ansiedad (vocalizaciones frecuentes, llorando con gemidos, aullidos, ladridos; además arañó la puerta de la terraza y destrozó unos trapos), sin embargo después de poco tiempo, se habituó a dormir tranquilamente en este lugar.
Unas semanas después, los dos perros grandes durante una noche se escaparon de la propiedad, y fueron envenenados, razón por la cual, se volvió a dejar a Kike dormir en la casa, pero esta vez, fuera del dormitorio de los dueños, es decir sin acceso a ellos ni a otros perros. Con este cambio volvió a llorar y emitir gemidos durante la noche (de 2 a 3 veces por noche); a veces destroza partes de la manta en la cual duerme, olfatea debajo de la puerta del dormitorio de los dueños como en búsqueda de ellos y a veces araña la puerta para que le den acceso. Uno de los dueños, en estas situaciones, siempre le atendió las llamadas del perro, consolándole unos minutos, hasta que estuviera tranquilo nuevamente.
Durante el día, Kike pasa casi todo el tiempo cerca de su amo, descansando debajo del escritorio de ella o tumbado dentro de la oficina o en las afueras, pero siempre cerca. Cuando la dueña necesita salir, el perro se queda con el esposo dentro de la oficina o la casa, cerrando la puerta, para que no siga el carro en la calle. En estos casos, el perro observa por la ventana a su amo saliendo, y emite gemidos, aullidos y ladridos. Después de unos minutos, se tranquiliza, y se tumba muy cerca del esposo. Normalmente, a los 30 minutos, el perro se levanta, como en búsqueda de algo o alguien, y empieza nuevamente a gemir y aullar. En algunos casos también empieza a destrozar zapatos (u otros objetos a su alcance, como trapos del piso, cajas de cartón).
Se observa también, que Kike, cuando está descansando cerca de la dueña, se levanta cada vez que ella se levanta, y la sigue, aunque sea solo para ir a traer café de la cocina o para ir al baño.
Diagnóstico Diferencial
Para hacer un diagnóstico acertado lo que se debe tomar en cuenta es que Kike presenta dos problemas principales:
1.) Las vocalizaciones excesivas en determinadas situaciones
2.) La actividad destructiva en determinadas situaciones
Vocalizaciones excesivas
Por la historia descrita anteriormente sabemos que Kike, literalmente nunca en su vida, ha estado sólo. Por el trato y el ambiente proporcionado al perro (dormía en la cama, no se dejaba sólo, casi siempre estaba cerca de la dueña), se ha desarrollado un vínculo afectivo excesivo entre el perro y su amo, es decir un hiperapego en lo cual el perro está más ligado a su dueña que sería normal o saludable. Al no volver a dejar al perro sólo (después de la primera vez, en la cual se presentaron los problemas descritas), y al estar uno de los dueños siempre disponible y accesible para el perro, atendiendo sus llamadas de atención cuando él lo exigía, se vino reforzando cada vez más el vínculo y apego a ellos, sobre todo a la dueña, resultando en un exceso de dependencia.
Esta situación nos puede hacer pensar que las vocalizaciones que manifiesta Kike, cuando sale la dueña, resultan de una ansiedad por separación, relacionada con el hiperapego a ella.
Sin embargo hay que descartar que las vocalizaciones manifestadas estén causadas por otros factores. Se puede descartar estímulos externos como ruidos o la proximidad de otros perros, ya que el perro en las situaciones descritas no se encontraba expuesto e este tipo de estímulos.
Se descartan también las vocalizaciones reforzadas por el propietario y producidas por el juego, ya que en las situaciones descritas al perro no se le estaba prestando atención y no estaba jugando. Dado que el perro en estas situaciones no muestra ningún tipo de agresividad (la cual podría resultar también en vocalizaciones), y que los gemidos, aullidos y ladridos se dan cuando está saliendo la dueña o en ausencia de la dueña, se llega a la conclusión que son causados por ansiedad por separación, resultado del hiperapego a la dueña.
Actividad Destructiva
La actividad destructiva, es otro comportamiento que se puede dar cuando un perro padece ansiedad por separación, pero también puede ser resultado de otros factores. En el caso de Kike, se puede observar que en ausencia de la dueña o sin acceso a ella, a veces destroza ciertos objetos que están a su alcance (trapos, chancletas, etc.) y araña puertas.
Al tratarse de un perro joven, y por el hecho de que Kike destroza el mismo tipo de objetos también en la presencia de la dueña, no se puede asociar esta conducta a una ansiedad por separación, sino parece ser un comportamiento “juguetonamente destructivo” que es normal en perros jóvenes o una llamada de atención cuando está aburrido.
El arañar puertas, sólo se da cuando el perro está sin acceso a los dueños, indicándonos que esta conducta está relacionada con una ansiedad por separación.
Tratamiento
La terapia de modificación de conducta y ambiente recomendada consiste en los siguientes puntos:
1) Desensibilisación gradual / Habituación / Programa de entrenamiento de:
Ø la independencia del perro (simulación de un proceso normal de desapego)
Ø la ausencia de los propietarios (teatro, reforzamiento, cambio de rutina)
Se recomienda primero, acostumbrar al perro a estar sólo (sin acceso a los dueños, pero con ellos cerca). Dejarlo en una habitación o en el transportín, cerrando la puerta. A los pocos segundos regresar a donde está el perro, pero sólo si no está vocalizando. Progresivamente aumentar la cantidad de tiempo que se deja sólo hasta que regresa.
Después se debe acostumbrar al perro a la ausencia de la dueña, y sucesivamente, también a la ausencia de los dos propietarios.
Primero, se deberían simular salidas (“teatro”), es decir alistarse como si fuera a salir - cambiar la ropa, ir al baño, coger las llaves, el bolso, etc. - pero no hacerlo. Esto para desensibilizar el perro a las señales de partida. En caso de que el perro muestre ansiedad, se debe ignorar como si nada estuviera pasando.
Después, empezar con salidas cortas de 1 minuto, varias veces al día, y después alargarlas poco a poco; no despedirse cuando se deja al perro sólo sino ignorarlo por 10 minutos antes de la salida. Al llegar no se debe saludar al perro hasta que no esté completamente calmado.
Importante, siempre reforzar las conductas de tranquilidad, sea con la voz y/o con otros premios.
2) Adiestramiento en Obediencia Básica
Se recomienda para todos los perros, tengan o no tengan patologías de conducta, ya que aumenta la calidad de vida del animal al ponerle unas reglas claras que cumplir (sin ambigüedades), y le hace saber que puede y que no puede hacer en cada momento; en fin ayuda al perro a adaptar su comportamiento a la convivencia con los humanos.
3) Programa de ejercicio previos a las salidas
Agotar al perro… Lo más cansado está, más tranquilo y con ganas a descansar va a estar, disminuyendo el nivel de ansiedad que pueda mostrar en determinadas situaciones.
4) Estimulación en general
Se debe sacar el perro a salir, por lo menos una vez al día, aunque vive en una propiedad grande, primero para más ejercicio físico, pero muy importante también para su salud mental, ya que un perro equilibrado necesita explorar, olfatear, estar en contacto con otros perros, humanos etc. Las salidas también ayudarán a eliminar posibles fases de aburrimiento del perro en cuales podría buscarse objetos para jugar o destrozar.
5) Estimulación de ausencia de propietarios
Se recomienda proveer al perro algún juguete (no siempre por anticipación) que le ocupe y centre la atención en una actividad agradable para él.
6) No se debe permitir que el perro obtenga la atención con exigencia
El hecho de que Kike recibió atención cuando él lo exigía (ej. al gemir, llorar, ladrar), reforzó su dependencia, por lo que esto se debe cambiar; es importante que sólo se le preste atención cuando se encuentra tranquilo y sólo por iniciativa de los propietarios; deben ser ellos que deciden cuando es tiempo para jugar, comer, etc.
7) Compañía en la manada
Proporcionarle la oportunidad al perro, de estar con otros miembros de su especie; volver a tenerle otro(s) perro(s) de compañía dentro de su “manada”, esto le ayudará a disminuir la dependencia excesiva de los humanos.
No se toma en consideración un tratamiento farmacológico, al no tratarse de un caso extremo, sino de manifestaciones leves de ansiedad por separación.
Seguimiento
En este momento se ha logrado desensibilizar el perro al estar sólo durante la noche; duerme muy tranquilo y sin acceso a los dueños.
Como próximo pasó se va a seguir desensibilizándolo a la salida de la dueña, tomando en cuenta las recomendaciones de tratamiento; para dar un seguimiento en determinado momento un poco más en adelante.
sábado, 29 de agosto de 2009
Críticas a Cesar Millán. ¨El encantador de Perros¨
Como educador canino, la verdad es que me siento un poco decepcionado. Un canal de televisión nacional, ha traído a nuestro país un programa sobre Educación Canina, no muy acertado desde mi punto de vista, que promociona y divulga el “Adiestramiento de perros” como nunca he visto en los 13 años que llevo de profesión. Es lógico que los espectadores estén confundidos al respecto, ¿Cómo puede un canal de televisión promocionar una competición canina tan estimulante como el Agility, o programas sobre educación de adolescentes, niños, alimentación… y a la vez difundir un método de educación canina obsoleto, que roza en ocasiones la línea del maltrato animal?
Desde que se emitió el primer programa, los educadores caninos que creemos en la Educación en Positivo, no dejamos de recibir comentarios de dueños de perros que aplicando las técnicas de Millán, han visto cómo aumentaban los problemas de sus perros hasta límites insospechados, que en los casos más graves de agresividad, han acabado con el sacrificio del animal
Y yo me pregunto ¿hasta dónde merece la pena aumentar la audiencia?
He tardado mucho tiempo en decidirme a escribir este artículo. El programa ya lleva casi un año emitiéndose y esperaba que la cadena escuchara las voces de expertos en la materia que se han ofrecido en numerosas ocasiones, para crear un programa de Educación Canina con técnicas actuales y respetuosas con el perro. Después de dar mucho la lata hemos conseguido algo, que por lo menos pongan un rotulo que dice “No intenten estas técnicas sin la supervisión de un especialista”. El problema es que algunas de ellas, ni siquiera debería utilizarlas el especialista. Ante la insistencia, la respuesta del canal, ninguna. Y por supuesto a seguir promocionando el programa y aumentando audiencia, esta vez publicándole un libro en castellano. Ójala se promocionaran así libros tan interesantes como "Las señales de calma" (Turid Rugaas), "Un cachorro en casa (Ian Dunbar)", "No lo mates, enséñale (Karen Pryor)", etc.
Otra confusión para el espectador es que buenos consejos como hacer una actividad física adecuada con nuestro perro para canalizar y quemar su energía, se generaliza para todos los perros, como si a todos les viniera bien patinar a toda mecha desde el primer día, independientemente del problema que tengan. No se ha parado a pensar, que la actividad tiene que ser adecuada para cada perro y que no les debe someter a niveles altos de estrés sin valorar las consecuencias de ese ejercicio. En algunos perros, determinadas actividades pueden ser contraproducentes porque les activamos en lugar de relajarles, que es lo que se busca con esa clase de ejercicio. A otros perros, simplemente les puede dar miedo, por lo que se tendrían que acostumbrar progresivamente.
César Millán, siempre tiene el mismo diagnóstico para todos los perros y nunca descarta problemas veterinarios que pueden ser una de las causas del problema del perro. Fundamenta todo su trabajo en la teoría clásica de la jerarquía, bastante obsoleta, por estar basada en estudios de manadas de lobos en cautividad, que difieren mucho de las manadas en libertad y por supuesto de los grupos familiares en los que se integra el perro domestico actual. Todos los conceptos que utiliza como “el líder” de la manda, “el alfa”, “el más dominante”, provocan un foco más de conflictos y discusiones en las familias. Las personas que ven el programa suelen comentarnos que, cuando el perro no obedece a un miembro de la familia, por que no se impone, porque no tiene dotes de mando… con lo cual cada vez gritan y gritan más y claro, nunca es suficiente por lo que hay que utilizar otras fórmulas más “ofensivas”. De nuevo, se utiliza los mismos recursos para los dueños, o no "disciplinan" suficientemente al perro o son personas inseguras.
Otras técnicas que suele utilizar el Encantador de perros para solucionar casi todos sus casos, son la saturación o inundación. Que el perro tiene miedo a la piscina, pues le tiro de cabeza; que el perro gruñe cuando le intento cortar el pelo, pues le sujeto con todas mis fuerzas para que se esté quieto aunque gruña, y se lo corto; que se lanza a por los monopatines, pues pongo a un niño a patinar delante de él para que pase a 10 centímetros del perro, con el peligro que eso conlleva para ambos. Menos mal que en los programas el pobre niño es su hijo, aunque lo que me preocupa es lo que puede suceder cuando ya no está César Millán y los dueños se arriesguen con cualquier otro niño. Por no hablar de las sesiones interminables de trabajo en las que consigue estresar enormemente tanto a los perros como a sus dueños. Me da la impresión de que nunca ha escuchado hablar de desensibilización, contracondicionamiento, habituación...
Además del ejercicio físico el perro necesita ejercitar su mente, en este punto estamos todos de acuerdo. Desde mi punto de vista, podemos utilizar juegos educativos, practicar habilidades caninas basándonos en el refuerzo positivo, dar paseos agradables para el perro en los que pueda olfatear, estar con otros perros… Desde el punto de vista del Encantador de perros, la actividad mental también está en los paseos, pero de distinta forma: el perro no puede olfatear el suelo, no puede saludar a otro perro. El collar debe situarse el la parte alta del cuello (si es con un collar de estrangulamiento o de púas, mejor), en el programa se explica que así se controla mejor al perro, estoy totalmente de acuerdo, es la parte del cuello más sensible y lógicamente, donde le hacemos más daño. Y si el perro se relame, bosteza o gira la cabeza hacia un lateral, no se tiene en cuenta. ¿Sabría que se puede tratar de una señal de calma debido al estrés que le está provocando en determinadas situaciones?
También podríamos hablar de los toques de atención que se utilizan y que pueden ser de varios tipos: Uno de ellos es golpear al perro con dos dedos y decirle “Relax”; seguimos con la obsoleta técnica de dar la vuelta al perro para sujetarle y que se “someta” (conocida como “Alpha o Dominace Roll-Over”). Ni que decir tiene las consecuencias o efectos secundarios de estos toques de atención que pueden agravar el problema, provocar miedos… Otro toque, es el clásico tirón de correa, eso sí con la maestría que solo el encantador tiene y que a los pobres propietarios nunca les sale. No nos olvidemos del mejor de sus toques maestros: el collar de descargas eléctricas, de camino a ser prohibido en algunos países y él utilizándolo en televisión impunemente (por lo menos lo he visto ya en dos programas).
Sinceramente, sería una maravilla que todos los problemas caninos se solucionasen en un día como hace César Millán “encantando a los perros”. Desgraciadamente no es así, por los años de experiencia que llevo trabajando con problemas de comportamiento canino, he podido comprobar que normalmente hace falta mucho más tiempo. Con los seres vivos no existen fórmulas mágicas, recetas milagrosas o manuales de instrucciones. Cuando el encantador se marcha, se acaba el encantamiento, el príncipe vuelve a ser rana y los problemas reaparecen o se agravan.
Creo firmemente en la educación como proceso y en la educación en positivo. Creo que, se puede disfrutar de la compañía de nuestro perro, sin tener que someterle a este tipo de entrenamiento. La verdad es que es una lástima que con la cantidad y calidad de educadores caninos que existen en Estados Unidos y en España, hayan tenido que elegir este programa como modelo. La parte positiva es que muchas personas se están concienciando sobre la posibilidad de solucionar los problemas de comportamiento de sus perros.
Enrique Solís
Director y Educador Canino de LealCan
Desde que se emitió el primer programa, los educadores caninos que creemos en la Educación en Positivo, no dejamos de recibir comentarios de dueños de perros que aplicando las técnicas de Millán, han visto cómo aumentaban los problemas de sus perros hasta límites insospechados, que en los casos más graves de agresividad, han acabado con el sacrificio del animal
Y yo me pregunto ¿hasta dónde merece la pena aumentar la audiencia?
He tardado mucho tiempo en decidirme a escribir este artículo. El programa ya lleva casi un año emitiéndose y esperaba que la cadena escuchara las voces de expertos en la materia que se han ofrecido en numerosas ocasiones, para crear un programa de Educación Canina con técnicas actuales y respetuosas con el perro. Después de dar mucho la lata hemos conseguido algo, que por lo menos pongan un rotulo que dice “No intenten estas técnicas sin la supervisión de un especialista”. El problema es que algunas de ellas, ni siquiera debería utilizarlas el especialista. Ante la insistencia, la respuesta del canal, ninguna. Y por supuesto a seguir promocionando el programa y aumentando audiencia, esta vez publicándole un libro en castellano. Ójala se promocionaran así libros tan interesantes como "Las señales de calma" (Turid Rugaas), "Un cachorro en casa (Ian Dunbar)", "No lo mates, enséñale (Karen Pryor)", etc.
Otra confusión para el espectador es que buenos consejos como hacer una actividad física adecuada con nuestro perro para canalizar y quemar su energía, se generaliza para todos los perros, como si a todos les viniera bien patinar a toda mecha desde el primer día, independientemente del problema que tengan. No se ha parado a pensar, que la actividad tiene que ser adecuada para cada perro y que no les debe someter a niveles altos de estrés sin valorar las consecuencias de ese ejercicio. En algunos perros, determinadas actividades pueden ser contraproducentes porque les activamos en lugar de relajarles, que es lo que se busca con esa clase de ejercicio. A otros perros, simplemente les puede dar miedo, por lo que se tendrían que acostumbrar progresivamente.
César Millán, siempre tiene el mismo diagnóstico para todos los perros y nunca descarta problemas veterinarios que pueden ser una de las causas del problema del perro. Fundamenta todo su trabajo en la teoría clásica de la jerarquía, bastante obsoleta, por estar basada en estudios de manadas de lobos en cautividad, que difieren mucho de las manadas en libertad y por supuesto de los grupos familiares en los que se integra el perro domestico actual. Todos los conceptos que utiliza como “el líder” de la manda, “el alfa”, “el más dominante”, provocan un foco más de conflictos y discusiones en las familias. Las personas que ven el programa suelen comentarnos que, cuando el perro no obedece a un miembro de la familia, por que no se impone, porque no tiene dotes de mando… con lo cual cada vez gritan y gritan más y claro, nunca es suficiente por lo que hay que utilizar otras fórmulas más “ofensivas”. De nuevo, se utiliza los mismos recursos para los dueños, o no "disciplinan" suficientemente al perro o son personas inseguras.
Otras técnicas que suele utilizar el Encantador de perros para solucionar casi todos sus casos, son la saturación o inundación. Que el perro tiene miedo a la piscina, pues le tiro de cabeza; que el perro gruñe cuando le intento cortar el pelo, pues le sujeto con todas mis fuerzas para que se esté quieto aunque gruña, y se lo corto; que se lanza a por los monopatines, pues pongo a un niño a patinar delante de él para que pase a 10 centímetros del perro, con el peligro que eso conlleva para ambos. Menos mal que en los programas el pobre niño es su hijo, aunque lo que me preocupa es lo que puede suceder cuando ya no está César Millán y los dueños se arriesguen con cualquier otro niño. Por no hablar de las sesiones interminables de trabajo en las que consigue estresar enormemente tanto a los perros como a sus dueños. Me da la impresión de que nunca ha escuchado hablar de desensibilización, contracondicionamiento, habituación...
Además del ejercicio físico el perro necesita ejercitar su mente, en este punto estamos todos de acuerdo. Desde mi punto de vista, podemos utilizar juegos educativos, practicar habilidades caninas basándonos en el refuerzo positivo, dar paseos agradables para el perro en los que pueda olfatear, estar con otros perros… Desde el punto de vista del Encantador de perros, la actividad mental también está en los paseos, pero de distinta forma: el perro no puede olfatear el suelo, no puede saludar a otro perro. El collar debe situarse el la parte alta del cuello (si es con un collar de estrangulamiento o de púas, mejor), en el programa se explica que así se controla mejor al perro, estoy totalmente de acuerdo, es la parte del cuello más sensible y lógicamente, donde le hacemos más daño. Y si el perro se relame, bosteza o gira la cabeza hacia un lateral, no se tiene en cuenta. ¿Sabría que se puede tratar de una señal de calma debido al estrés que le está provocando en determinadas situaciones?
También podríamos hablar de los toques de atención que se utilizan y que pueden ser de varios tipos: Uno de ellos es golpear al perro con dos dedos y decirle “Relax”; seguimos con la obsoleta técnica de dar la vuelta al perro para sujetarle y que se “someta” (conocida como “Alpha o Dominace Roll-Over”). Ni que decir tiene las consecuencias o efectos secundarios de estos toques de atención que pueden agravar el problema, provocar miedos… Otro toque, es el clásico tirón de correa, eso sí con la maestría que solo el encantador tiene y que a los pobres propietarios nunca les sale. No nos olvidemos del mejor de sus toques maestros: el collar de descargas eléctricas, de camino a ser prohibido en algunos países y él utilizándolo en televisión impunemente (por lo menos lo he visto ya en dos programas).
Sinceramente, sería una maravilla que todos los problemas caninos se solucionasen en un día como hace César Millán “encantando a los perros”. Desgraciadamente no es así, por los años de experiencia que llevo trabajando con problemas de comportamiento canino, he podido comprobar que normalmente hace falta mucho más tiempo. Con los seres vivos no existen fórmulas mágicas, recetas milagrosas o manuales de instrucciones. Cuando el encantador se marcha, se acaba el encantamiento, el príncipe vuelve a ser rana y los problemas reaparecen o se agravan.
Creo firmemente en la educación como proceso y en la educación en positivo. Creo que, se puede disfrutar de la compañía de nuestro perro, sin tener que someterle a este tipo de entrenamiento. La verdad es que es una lástima que con la cantidad y calidad de educadores caninos que existen en Estados Unidos y en España, hayan tenido que elegir este programa como modelo. La parte positiva es que muchas personas se están concienciando sobre la posibilidad de solucionar los problemas de comportamiento de sus perros.
Enrique Solís
Director y Educador Canino de LealCan
martes, 9 de junio de 2009
Agresividad Por Dominancia y Sindrome de Privacion en una hembra mestiza
Autora: Amancay Tapia.
Alumna del Curso de Adiestrador y Terapeuta del Comportamiento Canino
Actual Instructora Canina de FOGAUS Educación Animal
Caso Clínico de Patología de Conducta
Historia:
Lula es un hembra de tres años esterilizada y de raza mestiza. Su dueña es una joven de 26 años que comparte el apartamento con otra joven de 20 años. Viven en un apartamento pequeño en la ciudad el cual no cuenta con patio.
Lula fue adquirida aproximadamente a la edad de 2 meses, aunque su dueña no recuerda la edad exacta que tenía cuando fue comparada a la familia dueña de su madre.
Desde el momento de llegada al apartamento Lula dormía en la cama con su dueña, la compañera de cuarto de apartamento jugaba con la perra con las manos asemejando una pelea por lo cual Lula la mordía en forma de juego; además los juego incluían jalar objetos para que Lula tratara de obtenerlos.
Su comida era puesta en cualquier momento y se mantenía ahí para que la perra tuviera acceso en el momento que lo deseara, además se le daba comida de la mesa.
Lula pasaba la mayor parte del tiempo sola y no se le sacaba a pasear regularmente ya que mostraba miedo a los carros, por lo cual el paseo se hacía casi imposible.
Aproximadamente a la edad de seis meses Lula mordió a su dueña cuando trató de correrla en la cama.
Posteriormente hubo un traslado de vivienda a un apartamento más espacioso y su comportamiento varió mostrándose más agresiva ya que gruñía y trataba de morder con mayor frecuencia. Este comportamiento se mantuvo en las primeras semanas pero al cabo del tiempo desapareció casi por completo al punto de que su comportamiento parecía normal.
Su dueña se dio cuenta de que Lula continuaba mordiendo pero esta vez cuando se le trataba de quitar algún objeto que tenía en la boca, principalmente medias (volvió morder a la dueña y a una amiga de ésta).
La frecuencia de sus paseos aumentaron sin embargo nunca se le pudo sacar a una calle con alto transito de carros por el temor que manifestaba. Todas estas situaciones conllevaron a que su dueña prácticamente nunca la sacara del apartamento, ni siquiera al veterinario, por el miedo que mostraba y el temor que mordiera a alguien.
Diagnóstico Diferencial
Lo primero que se debe tomar en cuenta para hacer un diagnóstico acertado es tomar en cuenta que Lula presenta dos problemas principales:
1. El temor a los carros en movimiento.
2. La agresividad en determinadas situaciones.
Temor a los carros en movimiento:
Por la historia que manifiesta la dueña de Lula sabemos que careció del periodo de socialización el cual se lleva a cabo de las tres semanas a los tres meses de edad. Lula se desarrolló en un ambiente hipo estimulante ya que prácticamente no salía del apartamento por lo cual no tuvo contacto con otros perros, personas, niños, ruidos, carros, etc. Esta situación nos puede hacer pensar en un Síndrome de Privación en su primer estadio (fóbico), ya que ante la presencia del estímulo que en éste caso son los carros en movimiento, se dan una serie de manifestaciones orgánicas como temblores y taquipnea, huida y evitación hacia los carros. En ausencia de éstos el comportamiento de Lula es normal.
Se debe hacer un diagnóstico diferencial con una fobia post traumática y con el síndrome de hipersensibilidad- hiperactividad. No se sabe si ocurrió algún episodio traumático con un carro cuando Lula salía de paseo con la compañera de apartamento, ya que la dueña no tiene conocimiento de dicho evento y manifiesta que con ella definitivamente esto no ocurrió. Descartamos el síndrome de hipersensibilidad – hiperactividad ya que en este hay falta de un estímulo concreto y hay ausencia de inhibición de mordida. En éste caso el estímulo concreto existe (carros) y Lula presenta inhibición de mordida.
Tratamiento
Realizar una desensibilización sistemática, presentándole el estímulo de forma controlada con intensidad creciente y permiso de alejamiento. Realizar un reforzamiento positivo cuando Lula se presente tranquila ante el estímulo para generar una asociación positiva ante el estímulo.
Agresividad ante determinadas situaciones.
Lo primero que se debe hacer es definir el tipo de agresividad al cual nos enfrentamos, ya que ante todo se debe salvaguardar la seguridad del ser humano. Esta es una situación delicada ya que en algunos casos implica la eutanasia del animal.
Las características de la agresión que presenta Lula son las siguientes:
• Muerde al intentar quitarle un objeto de su boca.
• Muerde al intentar desplazarla de su lugar de descanso.
• Muestra resistencia al manipularla: colocarle bozal, inmovilizarla físicamente, cepillarla, bañarla, cortarle las uñas, etc.
• Se resiste a mostrar posturas de sumisión.
• El blanco de ataque son personas conocidas y también personas extrañas.
• Hay impulsividad ya que las posturas de fase de amenaza no existen y la mordedura aparece a la primera señal de provocación.
• El mordisco es controlado de media intensidad con producción de hematoma.
• En la fase de apaciguamiento se acerca a la persona agredida, coloca las orejas hacia atrás y mueve la cola, parece “arrepentida”
Por la historia manifestada vemos que no hay una adecuada jerarquización en donde la dueña debe estar por encima de Lula y no viceversa. Las actitudes de la dueña hacia Lula fortalecen el conflicto jerárquico como por ejemplo el hecho de que Lula duerma en la cama y coma de la mesa. Además hay que tomar en cuenta que está castrada lo cual aumenta su nivel de hormonas masculinas y puede promover la agresividad; igualmente se fortaleció su comportamiento agresivo al permitirle jugar mordiendo y luchar por objetos.
Inicialmente se deben realizar pruebas médicas para descartar una agresividad por causa orgánica. Ante el examen físico no se observan causas orgánicas aparentes.
No se trata de una disocialización primaria ya que en ésta no hay inhibición de mordida. La inhibición de mordida se refiere a los límites aceptables de la mordida, si un perro muerde sin inhibición puede causar daño a su oponente y esta es una situación que no es evolutivamente estable para la especie, ya que puede causar la muerte del oponente y por lo tanto la pérdida de genes. Esta inhibición la enseña la madre a sus cachorros entre las tres y cuatro semanas de edad cuando estos empiezan a jugar entre ellos. Para saber si un perro presenta ausencia de inhibición de mordida se puede juagar con él, si tiende a morder las manos, brazos, etc. sin controlar la intensidad del mordisco y provocando daño el perro no aprendió a controlar la mordida en sus primera semanas de vida y probablemente es un perro que fue separado de su madre y de la camada a una edad muy temprana e inadecuada.
No se trata de una agresividad por miedo ya que su postura no lo demuestra.
No se trata de agresividad territorial por el contexto en el que se da (no solo es hacia personas desconocidas).
Puede tratarse de una agresividad posesiva la cual se manifiesta hacia personas que se acercan al perro cuando está en posesión de un objeto apetecible; este tipo de agresividad se suele incluir dentro de la agresividad por dominancia lo cual es evidente por las características anteriormente citadas. Así mismo se debe tomar en cuenta que esta patología de comportamiento se une al síndrome de privación diagnosticado en el inicio lo que resulta en una mezcla de manifestaciones anormales del comportamiento del perro.
Tratamiento
• Entrenamiento en obediencia básica.
• Resocialización dirigida con otros perros de comportamiento normal.
• Reubicación del lugar de descanso, duerme en el patio y no se le permite descansar en las camas ni en el sofá.
• No se le debe dar alimento de la mesa.
• Darle el alimento en horas establecidas, después de que la dueña ha comido y siempre posterior a una orden (debe ganarse la comida).
• Salir de paseo diariamente.
• Convivencia con otro perro
Seguimiento
Actualmente Lula ha perdido sustancialmente el miedo a estímulos desconocidos para ella, ya puede salir a lugares con tránsito moderado de vehículos sin mostrar las características propias del estado fóbico.
Se deja manipular más fácilmente mostrando algunas veces posturas de sumisión, puede salir en el automóvil sin ningún problema, en las visitas al veterinario no muestra resistencia a la manipulación, obedece a la orden de bajarse de la cama sin desencadenar en una mordida, este punto se debe profundizar más ya que gruñe a la orden.
En general muestra una mejora sustancial en su comportamiento y en las ordenes de obediencia que su dueña le solicita.
Alumna del Curso de Adiestrador y Terapeuta del Comportamiento Canino
Actual Instructora Canina de FOGAUS Educación Animal
Caso Clínico de Patología de Conducta
Historia:
Lula es un hembra de tres años esterilizada y de raza mestiza. Su dueña es una joven de 26 años que comparte el apartamento con otra joven de 20 años. Viven en un apartamento pequeño en la ciudad el cual no cuenta con patio.
Lula fue adquirida aproximadamente a la edad de 2 meses, aunque su dueña no recuerda la edad exacta que tenía cuando fue comparada a la familia dueña de su madre.
Desde el momento de llegada al apartamento Lula dormía en la cama con su dueña, la compañera de cuarto de apartamento jugaba con la perra con las manos asemejando una pelea por lo cual Lula la mordía en forma de juego; además los juego incluían jalar objetos para que Lula tratara de obtenerlos.
Su comida era puesta en cualquier momento y se mantenía ahí para que la perra tuviera acceso en el momento que lo deseara, además se le daba comida de la mesa.
Lula pasaba la mayor parte del tiempo sola y no se le sacaba a pasear regularmente ya que mostraba miedo a los carros, por lo cual el paseo se hacía casi imposible.
Aproximadamente a la edad de seis meses Lula mordió a su dueña cuando trató de correrla en la cama.
Posteriormente hubo un traslado de vivienda a un apartamento más espacioso y su comportamiento varió mostrándose más agresiva ya que gruñía y trataba de morder con mayor frecuencia. Este comportamiento se mantuvo en las primeras semanas pero al cabo del tiempo desapareció casi por completo al punto de que su comportamiento parecía normal.
Su dueña se dio cuenta de que Lula continuaba mordiendo pero esta vez cuando se le trataba de quitar algún objeto que tenía en la boca, principalmente medias (volvió morder a la dueña y a una amiga de ésta).
La frecuencia de sus paseos aumentaron sin embargo nunca se le pudo sacar a una calle con alto transito de carros por el temor que manifestaba. Todas estas situaciones conllevaron a que su dueña prácticamente nunca la sacara del apartamento, ni siquiera al veterinario, por el miedo que mostraba y el temor que mordiera a alguien.
Diagnóstico Diferencial
Lo primero que se debe tomar en cuenta para hacer un diagnóstico acertado es tomar en cuenta que Lula presenta dos problemas principales:
1. El temor a los carros en movimiento.
2. La agresividad en determinadas situaciones.
Temor a los carros en movimiento:
Por la historia que manifiesta la dueña de Lula sabemos que careció del periodo de socialización el cual se lleva a cabo de las tres semanas a los tres meses de edad. Lula se desarrolló en un ambiente hipo estimulante ya que prácticamente no salía del apartamento por lo cual no tuvo contacto con otros perros, personas, niños, ruidos, carros, etc. Esta situación nos puede hacer pensar en un Síndrome de Privación en su primer estadio (fóbico), ya que ante la presencia del estímulo que en éste caso son los carros en movimiento, se dan una serie de manifestaciones orgánicas como temblores y taquipnea, huida y evitación hacia los carros. En ausencia de éstos el comportamiento de Lula es normal.
Se debe hacer un diagnóstico diferencial con una fobia post traumática y con el síndrome de hipersensibilidad- hiperactividad. No se sabe si ocurrió algún episodio traumático con un carro cuando Lula salía de paseo con la compañera de apartamento, ya que la dueña no tiene conocimiento de dicho evento y manifiesta que con ella definitivamente esto no ocurrió. Descartamos el síndrome de hipersensibilidad – hiperactividad ya que en este hay falta de un estímulo concreto y hay ausencia de inhibición de mordida. En éste caso el estímulo concreto existe (carros) y Lula presenta inhibición de mordida.
Tratamiento
Realizar una desensibilización sistemática, presentándole el estímulo de forma controlada con intensidad creciente y permiso de alejamiento. Realizar un reforzamiento positivo cuando Lula se presente tranquila ante el estímulo para generar una asociación positiva ante el estímulo.
Agresividad ante determinadas situaciones.
Lo primero que se debe hacer es definir el tipo de agresividad al cual nos enfrentamos, ya que ante todo se debe salvaguardar la seguridad del ser humano. Esta es una situación delicada ya que en algunos casos implica la eutanasia del animal.
Las características de la agresión que presenta Lula son las siguientes:
• Muerde al intentar quitarle un objeto de su boca.
• Muerde al intentar desplazarla de su lugar de descanso.
• Muestra resistencia al manipularla: colocarle bozal, inmovilizarla físicamente, cepillarla, bañarla, cortarle las uñas, etc.
• Se resiste a mostrar posturas de sumisión.
• El blanco de ataque son personas conocidas y también personas extrañas.
• Hay impulsividad ya que las posturas de fase de amenaza no existen y la mordedura aparece a la primera señal de provocación.
• El mordisco es controlado de media intensidad con producción de hematoma.
• En la fase de apaciguamiento se acerca a la persona agredida, coloca las orejas hacia atrás y mueve la cola, parece “arrepentida”
Por la historia manifestada vemos que no hay una adecuada jerarquización en donde la dueña debe estar por encima de Lula y no viceversa. Las actitudes de la dueña hacia Lula fortalecen el conflicto jerárquico como por ejemplo el hecho de que Lula duerma en la cama y coma de la mesa. Además hay que tomar en cuenta que está castrada lo cual aumenta su nivel de hormonas masculinas y puede promover la agresividad; igualmente se fortaleció su comportamiento agresivo al permitirle jugar mordiendo y luchar por objetos.
Inicialmente se deben realizar pruebas médicas para descartar una agresividad por causa orgánica. Ante el examen físico no se observan causas orgánicas aparentes.
No se trata de una disocialización primaria ya que en ésta no hay inhibición de mordida. La inhibición de mordida se refiere a los límites aceptables de la mordida, si un perro muerde sin inhibición puede causar daño a su oponente y esta es una situación que no es evolutivamente estable para la especie, ya que puede causar la muerte del oponente y por lo tanto la pérdida de genes. Esta inhibición la enseña la madre a sus cachorros entre las tres y cuatro semanas de edad cuando estos empiezan a jugar entre ellos. Para saber si un perro presenta ausencia de inhibición de mordida se puede juagar con él, si tiende a morder las manos, brazos, etc. sin controlar la intensidad del mordisco y provocando daño el perro no aprendió a controlar la mordida en sus primera semanas de vida y probablemente es un perro que fue separado de su madre y de la camada a una edad muy temprana e inadecuada.
No se trata de una agresividad por miedo ya que su postura no lo demuestra.
No se trata de agresividad territorial por el contexto en el que se da (no solo es hacia personas desconocidas).
Puede tratarse de una agresividad posesiva la cual se manifiesta hacia personas que se acercan al perro cuando está en posesión de un objeto apetecible; este tipo de agresividad se suele incluir dentro de la agresividad por dominancia lo cual es evidente por las características anteriormente citadas. Así mismo se debe tomar en cuenta que esta patología de comportamiento se une al síndrome de privación diagnosticado en el inicio lo que resulta en una mezcla de manifestaciones anormales del comportamiento del perro.
Tratamiento
• Entrenamiento en obediencia básica.
• Resocialización dirigida con otros perros de comportamiento normal.
• Reubicación del lugar de descanso, duerme en el patio y no se le permite descansar en las camas ni en el sofá.
• No se le debe dar alimento de la mesa.
• Darle el alimento en horas establecidas, después de que la dueña ha comido y siempre posterior a una orden (debe ganarse la comida).
• Salir de paseo diariamente.
• Convivencia con otro perro
Seguimiento
Actualmente Lula ha perdido sustancialmente el miedo a estímulos desconocidos para ella, ya puede salir a lugares con tránsito moderado de vehículos sin mostrar las características propias del estado fóbico.
Se deja manipular más fácilmente mostrando algunas veces posturas de sumisión, puede salir en el automóvil sin ningún problema, en las visitas al veterinario no muestra resistencia a la manipulación, obedece a la orden de bajarse de la cama sin desencadenar en una mordida, este punto se debe profundizar más ya que gruñe a la orden.
En general muestra una mejora sustancial en su comportamiento y en las ordenes de obediencia que su dueña le solicita.
jueves, 19 de marzo de 2009
Agresividad por Causa Organica
Agresividad cpor Causa orgánica
Pets y Mas. Num.100. Costa Rica
M.Sc. David Peiró
Etólogo Clínico Veterinario
Adiestrador Canino
Director FOGAUS. Centro de Adiestramiento y Psicología Canina. Costa Rica
www.fogaus.com
info@fogaus.com
AGRESIVIDAD CANINA POR CAUSA ORGANICA
La agresividad que manifiesta un perro puede tener numerosas causas, ya sea por un componente genético, por aprendizaje o derivada de una patología de origen orgánico. Sea como fuere, ante cualquier caso de conducta agresiva de un animal, siempre es necesario descartar que pueda provenir de este último factor.
La agresividad subyacente a una patología orgánica representa entre un 20 y un 25% de los casos de consulta atendidos por especialistas en comportamiento, un porcentaje nada despreciable y por el que es importante que tanto propietarios como profesionales tengan conocimientos sobre ello.
Se debe señalar también que a veces un comportamiento agresivo de origen orgánico puede no ser el motivo exclusivo de este tipo de conducta, sino que actúe como potenciador de aquel, es decir, que aumente la intensidad de un desorden psicológico que ya padezca el perro previamente.
A continuación, vamos a describir de manera breve algunas de estas causas orgánicas que cursan con manifestaciones de comportamientos agresivos:
HIPOTIROIDISMO:
Es la causa más frecuente de agresividad con origen orgánico, aunque al ser descubierto recientemente no existe mucha literatura al respecto.
Se trata de un desarreglo hormonal del que se piensa puede afectar la transmisión normal entre las neuronas disminuyendo la actividad de la serotonina (neurotransmisor del cual uno de sus efectos es la inhibición sobre la agresividad) en el sistema nervioso central y provocando anomalías de comportamiento.
El hipotoroidismo puede o no manifestarse a nivel físico con síntomas tales como alteraciones de la piel, obesidad, letargia, etc. o solo con comportamientos de agresividad en los cuales los episodios agresivos pueden responder a contextos claros y definidos, o al contrario, se presentan de manera impredecible. También puede ocurrir que en otros casos pueda confundirse con una agresividad típica por dominancia o miedo.
Es por ello, que siempre se debe descartar esta patología mediante análisis de concentración plasmática de T4 y TSH que su veterinario podrá determinar. Un valor bajo en T4 y uno alto en TSH pueden ser los causantes del comportamiento agresivo del perro o como potenciador de este. El tratamiento con Levotiroxina a menudo mejora de forma rápida el problema.
DOLOR
Cuando un perro padece de dolores por la razón que sea, el simple hecho de que las personas u otros perros se le acerquen e intenten tocar la zona afectada puede ser motivo de agresividad contra estos. También es posible que una vez desaparecido este dolor, la respuesta agresiva pueda continuar, o que el dolor cause irritabilidad en el perro y esa sea la causa de las agresiones. Por todo ello, se debe consultar al veterinario para descartar que su perro padezca dolores y que sean estos el motivo de la conducta agresiva.
HIDROCEFALIA CONGÉNITA:
Dependiendo de su desarrollo es difícil diagnosticarla, salvo que la deformación del cráneo sea evidente. En muchas ocasiones su manifestación a nivel conductual puede confundirse fácilmente con la agresividad por dominancia.
La sintomatología es variada, pero a modo general, síntomas que nos hagan sospechar de hidrocefalia pueden ser: manifestación de conductas agresivas entre los 4 y 6 meses de edad del perro, dificultad en el aprendizaje en relación a la eliminación inadecuada, agresividad dirigida hacia cualquier persona y sobre todo cuando se les manipula. Es importante tener en cuenta también la predisposición de algunas razas a padecer el problema.
El tratamiento de elección es la administración de glucocorticoides, aunque este tratamiento es normalmente solo paliativo.
TUMORES INTRACRANEALES
Al igual que en la hidrocefalia congénita, la única forma de detectarlo es mediante una Tomografía Axial Computerizada (T.A.C.), aunque la presencia de una masa tumoral en cualquier otra parte del cuerpo puede ser indicativo de tumor intracraneal al tratarse este muchas veces de una metástasis.
Los perros que padecen este problema suelen manifestar conductas agresivas sin motivo aparente y de forma totalmente imprevisible, pudiendo mostrar un comportamiento normal entre dos episodios consecutivos de agresividad.
OTRAS CAUSAS
Finalmente otros factores, aunque menos usuales, pueden ser causantes de manifestaciones de agresividad en perros como déficits sensoriales tales como sordera o ceguera, la epilepsia psicomotora, encefalopatías metabólicas, encefalomielitis víricas, la lisencefalia o las intoxicaciones, especialmente por plomo.
Como se ha indicado, descartar patologías orgánicas como causantes o potenciadoras de la agresividad es el primer paso para averiguar por qué nuestro perro es agresivo. Una vez que sabemos que este no es el motivo, el siguiente paso sería, a través del especialista en comportamiento, averiguar de qué tipo de agresividad se trata para poder comenzar con un tratamiento adecuado y extinguir esa conducta.
Existen numerosos métodos basados en la ciencia de la etología clínica para tratar los comportamientos agresivos. Métodos con someter al perro por la fuerza para hacerles entender que somos nosotros los que mandamos, castigar físicamente, etc. son técnicas no solo obsoletas hoy en día, sino totalmente contraproducentes que harán que el animal padezca más miedo, o en el peor de los casos, aumente su agresividad.
Pets y Mas. Num.100. Costa Rica
M.Sc. David Peiró
Etólogo Clínico Veterinario
Adiestrador Canino
Director FOGAUS. Centro de Adiestramiento y Psicología Canina. Costa Rica
www.fogaus.com
info@fogaus.com
AGRESIVIDAD CANINA POR CAUSA ORGANICA
La agresividad que manifiesta un perro puede tener numerosas causas, ya sea por un componente genético, por aprendizaje o derivada de una patología de origen orgánico. Sea como fuere, ante cualquier caso de conducta agresiva de un animal, siempre es necesario descartar que pueda provenir de este último factor.
La agresividad subyacente a una patología orgánica representa entre un 20 y un 25% de los casos de consulta atendidos por especialistas en comportamiento, un porcentaje nada despreciable y por el que es importante que tanto propietarios como profesionales tengan conocimientos sobre ello.
Se debe señalar también que a veces un comportamiento agresivo de origen orgánico puede no ser el motivo exclusivo de este tipo de conducta, sino que actúe como potenciador de aquel, es decir, que aumente la intensidad de un desorden psicológico que ya padezca el perro previamente.
A continuación, vamos a describir de manera breve algunas de estas causas orgánicas que cursan con manifestaciones de comportamientos agresivos:
HIPOTIROIDISMO:
Es la causa más frecuente de agresividad con origen orgánico, aunque al ser descubierto recientemente no existe mucha literatura al respecto.
Se trata de un desarreglo hormonal del que se piensa puede afectar la transmisión normal entre las neuronas disminuyendo la actividad de la serotonina (neurotransmisor del cual uno de sus efectos es la inhibición sobre la agresividad) en el sistema nervioso central y provocando anomalías de comportamiento.
El hipotoroidismo puede o no manifestarse a nivel físico con síntomas tales como alteraciones de la piel, obesidad, letargia, etc. o solo con comportamientos de agresividad en los cuales los episodios agresivos pueden responder a contextos claros y definidos, o al contrario, se presentan de manera impredecible. También puede ocurrir que en otros casos pueda confundirse con una agresividad típica por dominancia o miedo.
Es por ello, que siempre se debe descartar esta patología mediante análisis de concentración plasmática de T4 y TSH que su veterinario podrá determinar. Un valor bajo en T4 y uno alto en TSH pueden ser los causantes del comportamiento agresivo del perro o como potenciador de este. El tratamiento con Levotiroxina a menudo mejora de forma rápida el problema.
DOLOR
Cuando un perro padece de dolores por la razón que sea, el simple hecho de que las personas u otros perros se le acerquen e intenten tocar la zona afectada puede ser motivo de agresividad contra estos. También es posible que una vez desaparecido este dolor, la respuesta agresiva pueda continuar, o que el dolor cause irritabilidad en el perro y esa sea la causa de las agresiones. Por todo ello, se debe consultar al veterinario para descartar que su perro padezca dolores y que sean estos el motivo de la conducta agresiva.
HIDROCEFALIA CONGÉNITA:
Dependiendo de su desarrollo es difícil diagnosticarla, salvo que la deformación del cráneo sea evidente. En muchas ocasiones su manifestación a nivel conductual puede confundirse fácilmente con la agresividad por dominancia.
La sintomatología es variada, pero a modo general, síntomas que nos hagan sospechar de hidrocefalia pueden ser: manifestación de conductas agresivas entre los 4 y 6 meses de edad del perro, dificultad en el aprendizaje en relación a la eliminación inadecuada, agresividad dirigida hacia cualquier persona y sobre todo cuando se les manipula. Es importante tener en cuenta también la predisposición de algunas razas a padecer el problema.
El tratamiento de elección es la administración de glucocorticoides, aunque este tratamiento es normalmente solo paliativo.
TUMORES INTRACRANEALES
Al igual que en la hidrocefalia congénita, la única forma de detectarlo es mediante una Tomografía Axial Computerizada (T.A.C.), aunque la presencia de una masa tumoral en cualquier otra parte del cuerpo puede ser indicativo de tumor intracraneal al tratarse este muchas veces de una metástasis.
Los perros que padecen este problema suelen manifestar conductas agresivas sin motivo aparente y de forma totalmente imprevisible, pudiendo mostrar un comportamiento normal entre dos episodios consecutivos de agresividad.
OTRAS CAUSAS
Finalmente otros factores, aunque menos usuales, pueden ser causantes de manifestaciones de agresividad en perros como déficits sensoriales tales como sordera o ceguera, la epilepsia psicomotora, encefalopatías metabólicas, encefalomielitis víricas, la lisencefalia o las intoxicaciones, especialmente por plomo.
Como se ha indicado, descartar patologías orgánicas como causantes o potenciadoras de la agresividad es el primer paso para averiguar por qué nuestro perro es agresivo. Una vez que sabemos que este no es el motivo, el siguiente paso sería, a través del especialista en comportamiento, averiguar de qué tipo de agresividad se trata para poder comenzar con un tratamiento adecuado y extinguir esa conducta.
Existen numerosos métodos basados en la ciencia de la etología clínica para tratar los comportamientos agresivos. Métodos con someter al perro por la fuerza para hacerles entender que somos nosotros los que mandamos, castigar físicamente, etc. son técnicas no solo obsoletas hoy en día, sino totalmente contraproducentes que harán que el animal padezca más miedo, o en el peor de los casos, aumente su agresividad.
sábado, 24 de enero de 2009
Consecuencias de los Problemas de Comportamiento Canino
Pets y Mas. Num.98. Costa Rica
M.Sc. David Peiró
Etólogo Clínico Veterinario
Adiestrador Canino
Director FOGAUS. Centro de Adiestramiento y Psicología Canina. Costa Rica
www.fogaus.com
info@fogaus.com
Consecuencias de los Problemas de Comportamiento Canino
La mayoría de los problemas de comportamiento que presentan los perros para sus propietarios son conductas absolutamente normales. Ladrar, hacer agujeros en el jardín, morder a algún desconocido que se acerca a su territorio, salir a explorar, destrozar objetos, etc. representan conductas que son propias de la naturaleza canina. Pero nuestra mentalidad humana, nuestra tendencia a caer en interpretaciones antropomórficas no comparte esos comportamientos en la convivencia, y es por ello que ante la imposibilidad por parte de algunos propietarios de entender el por qué o la solución de esas conductas, recurren al uso de la violencia con ellos, o los atan eternamente a una cuerda de medio metro, o llegan al abandono e incluso al sacrificio del animal. Estas actitudes deben acabar de una vez por todas y deberíamos denunciar a aquellas personas que lo hagan.
Los problemas más frecuentes que llevan a ello suelen ser la agresividad contra las personas o contra otros perros, actitudes de dominancia, territorialidad, ladrido incesante, ansiedad por separación (ladridos, destrozos en la casa, micciones y defecaciones, etc.), eliminación inadecuada, fobias, hiperactividad y comportamientos estereotipados.
Y es que muchos de los propietarios no saben que la mayoría de esos problemas de conducta de sus mascotas han sido creados y/o reforzados por ellos mismos inconscientemente debido al desconocimiento de los mecanismos metales caninos y, como consecuencia de ello, al erróneo trato y educación que se les ha dado, como así reflejan las estadísticas en consultas clínicas de comportamiento atendidas por especialistas en patologías de conducta animal (etólogos clínicos). Debemos entender que para poder ¬¬llevar una buena convivencia con nuestras mascotas y evitar esos problemas hemos de bajar nuestro nivel psicológico humano al nivel canino para así poder entenderlos y, desde ahí, modelar su conducta en la búsqueda de una sana convivencia. No podemos esperar que sean ellos los que lleguen a nuestro nivel ni que sepan de antemano qué está bien o qué está mal, ya que obviamente no poseen esa capacidad. En palabras del científico C.Lloyd Morgan, la conducta de un animal debe explicarse de la forma más sencilla posible y sin asumir emociones o capacidades mentales propias de las personas.
Reforzar conductas deseadas o extinguir las indeseadas.
Los mecanismos de comportamiento caninos funcionan básicamente como los humanos: si nuestra conducta tiene una consecuencia positiva, seguiremos realizando esa conducta o incluso la aumentaremos de intensidad ya que obtendremos beneficios de ella, al contrario de lo que ocurre si nuestra conducta resulta en una consecuencia negativa, dejaremos de realizarla. En el caso de los cánidos ocurre lo mismo.
Sirva como ejemplo que los perros, siendo animales eminentemente sociales, realizarán cualquier conducta para llamar nuestra atención, aunque ello les cueste que les griten o les peguen. Cualquier estrategia es válida para conseguir esa atención por parte del resto de la “manada” pues ser ignorados les supone un castigo aún mayor que cualquier otro, y nuestra tendencia será la de corregir esa conducta brindándole atención ya sea en forma de castigo o consuelo. Esto supondrá un error en su educación pues el perro de esa manera conseguirá su objetivo reforzándole que siga haciéndolo.
Por ello, ante comportamientos indeseados debemos hacer entender al perro qué comportamientos nos son aceptables y cuáles no actuando de dos formas: ignorando la conducta indeseada pero reforzando la deseada mediante atención con caricias o premios, o corrigiendo en el momento justo que el animal este realizando esa conducta mediante corrección verbal, y, al igual que la forma anterior, reforzando la que nos interese, es decir, haciendo entender a nuestra mascota qué es lo correcto y qué no.
La mayoría de los problemas de comportamiento de nuestras mascotas tienen solución, o, al menos, se pueden paliar y poder llegar a tener una convivencia aceptable. La comprensión básica de la conducta canina se hace muy importante para entender a nuestras mascotas y educarlas correctamente. Si su perro presenta algún problema de conducta, antes de tomar una decisión drástica que vaya a influir en el bienestar del animal, por favor, consulte a un especialista en comportamiento animal.
M.Sc. David Peiró
Etólogo Clínico Veterinario
Adiestrador Canino
Director FOGAUS. Centro de Adiestramiento y Psicología Canina. Costa Rica
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Consecuencias de los Problemas de Comportamiento Canino
La mayoría de los problemas de comportamiento que presentan los perros para sus propietarios son conductas absolutamente normales. Ladrar, hacer agujeros en el jardín, morder a algún desconocido que se acerca a su territorio, salir a explorar, destrozar objetos, etc. representan conductas que son propias de la naturaleza canina. Pero nuestra mentalidad humana, nuestra tendencia a caer en interpretaciones antropomórficas no comparte esos comportamientos en la convivencia, y es por ello que ante la imposibilidad por parte de algunos propietarios de entender el por qué o la solución de esas conductas, recurren al uso de la violencia con ellos, o los atan eternamente a una cuerda de medio metro, o llegan al abandono e incluso al sacrificio del animal. Estas actitudes deben acabar de una vez por todas y deberíamos denunciar a aquellas personas que lo hagan.
Los problemas más frecuentes que llevan a ello suelen ser la agresividad contra las personas o contra otros perros, actitudes de dominancia, territorialidad, ladrido incesante, ansiedad por separación (ladridos, destrozos en la casa, micciones y defecaciones, etc.), eliminación inadecuada, fobias, hiperactividad y comportamientos estereotipados.
Y es que muchos de los propietarios no saben que la mayoría de esos problemas de conducta de sus mascotas han sido creados y/o reforzados por ellos mismos inconscientemente debido al desconocimiento de los mecanismos metales caninos y, como consecuencia de ello, al erróneo trato y educación que se les ha dado, como así reflejan las estadísticas en consultas clínicas de comportamiento atendidas por especialistas en patologías de conducta animal (etólogos clínicos). Debemos entender que para poder ¬¬llevar una buena convivencia con nuestras mascotas y evitar esos problemas hemos de bajar nuestro nivel psicológico humano al nivel canino para así poder entenderlos y, desde ahí, modelar su conducta en la búsqueda de una sana convivencia. No podemos esperar que sean ellos los que lleguen a nuestro nivel ni que sepan de antemano qué está bien o qué está mal, ya que obviamente no poseen esa capacidad. En palabras del científico C.Lloyd Morgan, la conducta de un animal debe explicarse de la forma más sencilla posible y sin asumir emociones o capacidades mentales propias de las personas.
Reforzar conductas deseadas o extinguir las indeseadas.
Los mecanismos de comportamiento caninos funcionan básicamente como los humanos: si nuestra conducta tiene una consecuencia positiva, seguiremos realizando esa conducta o incluso la aumentaremos de intensidad ya que obtendremos beneficios de ella, al contrario de lo que ocurre si nuestra conducta resulta en una consecuencia negativa, dejaremos de realizarla. En el caso de los cánidos ocurre lo mismo.
Sirva como ejemplo que los perros, siendo animales eminentemente sociales, realizarán cualquier conducta para llamar nuestra atención, aunque ello les cueste que les griten o les peguen. Cualquier estrategia es válida para conseguir esa atención por parte del resto de la “manada” pues ser ignorados les supone un castigo aún mayor que cualquier otro, y nuestra tendencia será la de corregir esa conducta brindándole atención ya sea en forma de castigo o consuelo. Esto supondrá un error en su educación pues el perro de esa manera conseguirá su objetivo reforzándole que siga haciéndolo.
Por ello, ante comportamientos indeseados debemos hacer entender al perro qué comportamientos nos son aceptables y cuáles no actuando de dos formas: ignorando la conducta indeseada pero reforzando la deseada mediante atención con caricias o premios, o corrigiendo en el momento justo que el animal este realizando esa conducta mediante corrección verbal, y, al igual que la forma anterior, reforzando la que nos interese, es decir, haciendo entender a nuestra mascota qué es lo correcto y qué no.
La mayoría de los problemas de comportamiento de nuestras mascotas tienen solución, o, al menos, se pueden paliar y poder llegar a tener una convivencia aceptable. La comprensión básica de la conducta canina se hace muy importante para entender a nuestras mascotas y educarlas correctamente. Si su perro presenta algún problema de conducta, antes de tomar una decisión drástica que vaya a influir en el bienestar del animal, por favor, consulte a un especialista en comportamiento animal.
sábado, 6 de diciembre de 2008
Agresividad entre Gatos
Pets y Más. Costa Rica 2007 Año 8. Volumen 1 Número 86
M.Sc. David Peiró
Etólogo Clínico Veterinario
Adiestrador Canino
Director Centro de Adiestramiento y Psicología Canina FOGAUS
Tel: 2448 7128
www.fogaus.com
info@fogaus.com
SECCION DE COMPORTAMIENTO ANIMAL
Agresividad entre gatos.
Quienes tenemos varios gatos en casa, seguramente en alguna ocasión hemos presenciado alguna pelea entre ellos. A veces esas peleas se hacen persistentes y hay importantes lesiones en alguno de ellos y otras veces se solucionan por si mismas.
La vida social de los gatos es complicada ya que estamos ante una especie cuyos patrones sociales son sumamente diversos en función del contexto que les rodea y de otros muchos factores. Asi, podemos encontrar diferentes formas de vida en ellos, teniendo en cuenta, que posiblemente son solitarios por una cuestión de supervivencia, ya que cazan pequeñas presas y por lo tanto no necesitan ayuda de otros congéneres para cazarlas.
A veces forman grupos en función de la abundancia de recursos alimenticios, pero el gato domestico, obligado a estar en una vivienda y a relacionarse con otros individuos de la misma o diferente especie, en donde además la comida la tiene servida, trastoca y varia mucho su comportamiento así como sus relaciones sociales.
El orden jerárquico en ellos es poco evidente. Gatos que muestran dominancia ante los recursos alimenticios, pueden no mostrarla con los lugares de descanso u otros. Por ello, no debemos hablar de jerarquías las cuales generalmente presentan una marcada estabilidad una vez establecido el grupo, sino de relaciones sociales que nunca serán estables en el tiempo debido a que hasta cualquier insignificante cambio puede variar esas relaciones rompiendo asi el equilibrio establecido. Esto, en numerosas ocasiones, explica que se de agresividad entre gatos, ya sea entre aquellos que llevan mucho tiempo conviviendo juntos como con la introducción de un nuevo gato en el hogar.
Pero antes de entrar en la materia de la agresividad entre gatos y su tratamiento, es importante señalar un factor sin duda de gran relevancia en la comprensión de los motivos que pueden llevar a un gato a presentar agresividad con otros, esto es, el periodo critico de socialización. En el gato, el desarrollo cerebral y el número de sinapsis sufre un espectacular incremento desde el nacimiento hasta la séptima semana, influenciado de forma positiva o negativa por el entorno. Es por tanto de este periodo del que dependerá que el gato adquiera las normas básicas de conducta social y que en el futuro acepte el trato tanto con los de su especie como con otras, perros, humanos, etc. Es difícil que el gato socialice el resto de su vida con cualquiera de ellos si en ese periodo no ha tenido contacto con dichas especies.
Son varias las consecuencias de la agresividad que se pueden dar entre gatos que conviven en la misma casa, como conductas de marcaje, transmisión de enfermedades (por ejemplo, la Bartonella henselae), danos físicos, estrés, etc. Como siempre, debemos realizar distintas pruebas médicas y valoraciones neurológicas para descartar que la agresividad pueda tener un origen orgánico, como traumatismos craneales, encefalopatía hepática, disfunciones tiroideas, etc. Una vez descartadas las patologías orgánicas, procederemos a determinar los motivos que causan dicha agresividad que pueden ser, de modo general, de varios tipos:
- Agresividad por falta de socialización: debido, a como se ha señalado anteriormente, la falta de contacto o experiencias negativas en el periodo crítico de desarrollo con las especies a las cuales muestra esa conducta agresiva. En estos casos la patología conductual es de difícil solución, pero debe tratarse desensibilizando al animal frente a esas especies, y asociando estímulos positivos ante su presencia.
- Agresividad por juego: en la que los juegos son excesivamente violentos. En ellas no observaremos las posturas corporales típicas de agresividad ofensiva o defensiva. El tratamiento es contracondicionar cuando vayan a emprender la conducta ofreciendo, tal vez, otras alternativas de juego diferentes.
- Agresividad por miedo: podremos reconocerla fácilmente por la postura corporal del gato (piloerección en todo el cuerpo, presentación lateral con tronco arqueado, cola erguida en forma de U invertida) El tratamiento consistiría en una estabilización ambiental, esto es, suprimir aquello que cause ese miedo, y si no es posible, desensibilizar al animal ante el estimulo aversivo. En los casos que ambas estrategias no den un resultado satisfactorio, habrá que apoyar el tratamiento con fármacos psicotrópicos.
- Agresividad redirigida: muy frecuente. Se da en animales que dirigen su agresividad a un sujeto u objeto diferente del estimulo cuando este ultimo no esta accesible. Este tipo de agresividad se suele dar mucho ante la visualización de gatos extraños en el exterior a través de las ventanas de la casa a los cuales no tiene acceso, o ante la introducción de nuevos miembros en el hogar, o en cualquier situación que pueda producir frustración en ellos. Por tanto, debemos tratar de identificar y eliminar el estimulo que causa dicha conducta estabilizando así el ambiente.
- Agresividad intrasexual: o agresividad entre individuos del mismo sexo, mas común entre machos que entre hembras, y que suele ir acompañada de marcaje urinario. Generalmente se produce en épocas de reproducción o por motivos territoriales. La castración suele ser muy eficaz ya que la modificación de conducta en estos casos tiene un pronóstico muy desfavorable.
- Agresividad territorial: tanto el territorio como las distancias sociales son de suma importancia en la conducta del gato, y cualquier intrusión o acercamiento puede resultar causante de una agresión. Es una causa frecuente la introducción de un nuevo gato en la casa o cualquier cambio que en ella se produzca que afectara la conducta social de aquellos que convivan juntos.
Pero a diferencia de lo que ocurre con los perros, los gatos que defienden el territorio emprenderán una búsqueda y un acoso constante a los miembros que se aproximen atacando activamente. Deberemos habituar al gato agresor a la presencia del otro. Para ello, primeramente encerraremos a uno de ellos en una habitación mientras el otro recorre toda la casa dejando sus olores y huellas y reconociendo y habituándose a los del otro, y viceversa.
Después de unos días así, dividiremos sus territorios mediante barreras físicas, de tal forma que puedan verse y olerse asociando además en estas ocasiones estímulos positivos como premio en comida, etc. Finalmente retiraremos esas barreras siempre bajo estricta supervisión. El pronóstico suele ser favorable siempre que se haga gradualmente.
En definitiva, todas las acciones encaminadas a estabilizar el territorio, tendrán un efecto positivo en la agresividad entre gatos, pudiendo así aplicar las terapias y conductas adecuadas y solucionar el problema.
Dar a cada gato su bandeja de eliminación y comederos independientes, sus lugares de aislamiento tan importantes en esta especie, enriquecer el ambiente mediante juegos (por ejemplo, escondiendo la comida de tal forma que trabajar para conseguirla, etc.) pueden ser elementos que no solo solucionen los problemas de agresividad entre gatos sino que también los prevengan.
M.Sc. David Peiró
Etólogo Clínico Veterinario
Adiestrador Canino
Director Centro de Adiestramiento y Psicología Canina FOGAUS
Tel: 2448 7128
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SECCION DE COMPORTAMIENTO ANIMAL
Agresividad entre gatos.
Quienes tenemos varios gatos en casa, seguramente en alguna ocasión hemos presenciado alguna pelea entre ellos. A veces esas peleas se hacen persistentes y hay importantes lesiones en alguno de ellos y otras veces se solucionan por si mismas.
La vida social de los gatos es complicada ya que estamos ante una especie cuyos patrones sociales son sumamente diversos en función del contexto que les rodea y de otros muchos factores. Asi, podemos encontrar diferentes formas de vida en ellos, teniendo en cuenta, que posiblemente son solitarios por una cuestión de supervivencia, ya que cazan pequeñas presas y por lo tanto no necesitan ayuda de otros congéneres para cazarlas.
A veces forman grupos en función de la abundancia de recursos alimenticios, pero el gato domestico, obligado a estar en una vivienda y a relacionarse con otros individuos de la misma o diferente especie, en donde además la comida la tiene servida, trastoca y varia mucho su comportamiento así como sus relaciones sociales.
El orden jerárquico en ellos es poco evidente. Gatos que muestran dominancia ante los recursos alimenticios, pueden no mostrarla con los lugares de descanso u otros. Por ello, no debemos hablar de jerarquías las cuales generalmente presentan una marcada estabilidad una vez establecido el grupo, sino de relaciones sociales que nunca serán estables en el tiempo debido a que hasta cualquier insignificante cambio puede variar esas relaciones rompiendo asi el equilibrio establecido. Esto, en numerosas ocasiones, explica que se de agresividad entre gatos, ya sea entre aquellos que llevan mucho tiempo conviviendo juntos como con la introducción de un nuevo gato en el hogar.
Pero antes de entrar en la materia de la agresividad entre gatos y su tratamiento, es importante señalar un factor sin duda de gran relevancia en la comprensión de los motivos que pueden llevar a un gato a presentar agresividad con otros, esto es, el periodo critico de socialización. En el gato, el desarrollo cerebral y el número de sinapsis sufre un espectacular incremento desde el nacimiento hasta la séptima semana, influenciado de forma positiva o negativa por el entorno. Es por tanto de este periodo del que dependerá que el gato adquiera las normas básicas de conducta social y que en el futuro acepte el trato tanto con los de su especie como con otras, perros, humanos, etc. Es difícil que el gato socialice el resto de su vida con cualquiera de ellos si en ese periodo no ha tenido contacto con dichas especies.
Son varias las consecuencias de la agresividad que se pueden dar entre gatos que conviven en la misma casa, como conductas de marcaje, transmisión de enfermedades (por ejemplo, la Bartonella henselae), danos físicos, estrés, etc. Como siempre, debemos realizar distintas pruebas médicas y valoraciones neurológicas para descartar que la agresividad pueda tener un origen orgánico, como traumatismos craneales, encefalopatía hepática, disfunciones tiroideas, etc. Una vez descartadas las patologías orgánicas, procederemos a determinar los motivos que causan dicha agresividad que pueden ser, de modo general, de varios tipos:
- Agresividad por falta de socialización: debido, a como se ha señalado anteriormente, la falta de contacto o experiencias negativas en el periodo crítico de desarrollo con las especies a las cuales muestra esa conducta agresiva. En estos casos la patología conductual es de difícil solución, pero debe tratarse desensibilizando al animal frente a esas especies, y asociando estímulos positivos ante su presencia.
- Agresividad por juego: en la que los juegos son excesivamente violentos. En ellas no observaremos las posturas corporales típicas de agresividad ofensiva o defensiva. El tratamiento es contracondicionar cuando vayan a emprender la conducta ofreciendo, tal vez, otras alternativas de juego diferentes.
- Agresividad por miedo: podremos reconocerla fácilmente por la postura corporal del gato (piloerección en todo el cuerpo, presentación lateral con tronco arqueado, cola erguida en forma de U invertida) El tratamiento consistiría en una estabilización ambiental, esto es, suprimir aquello que cause ese miedo, y si no es posible, desensibilizar al animal ante el estimulo aversivo. En los casos que ambas estrategias no den un resultado satisfactorio, habrá que apoyar el tratamiento con fármacos psicotrópicos.
- Agresividad redirigida: muy frecuente. Se da en animales que dirigen su agresividad a un sujeto u objeto diferente del estimulo cuando este ultimo no esta accesible. Este tipo de agresividad se suele dar mucho ante la visualización de gatos extraños en el exterior a través de las ventanas de la casa a los cuales no tiene acceso, o ante la introducción de nuevos miembros en el hogar, o en cualquier situación que pueda producir frustración en ellos. Por tanto, debemos tratar de identificar y eliminar el estimulo que causa dicha conducta estabilizando así el ambiente.
- Agresividad intrasexual: o agresividad entre individuos del mismo sexo, mas común entre machos que entre hembras, y que suele ir acompañada de marcaje urinario. Generalmente se produce en épocas de reproducción o por motivos territoriales. La castración suele ser muy eficaz ya que la modificación de conducta en estos casos tiene un pronóstico muy desfavorable.
- Agresividad territorial: tanto el territorio como las distancias sociales son de suma importancia en la conducta del gato, y cualquier intrusión o acercamiento puede resultar causante de una agresión. Es una causa frecuente la introducción de un nuevo gato en la casa o cualquier cambio que en ella se produzca que afectara la conducta social de aquellos que convivan juntos.
Pero a diferencia de lo que ocurre con los perros, los gatos que defienden el territorio emprenderán una búsqueda y un acoso constante a los miembros que se aproximen atacando activamente. Deberemos habituar al gato agresor a la presencia del otro. Para ello, primeramente encerraremos a uno de ellos en una habitación mientras el otro recorre toda la casa dejando sus olores y huellas y reconociendo y habituándose a los del otro, y viceversa.
Después de unos días así, dividiremos sus territorios mediante barreras físicas, de tal forma que puedan verse y olerse asociando además en estas ocasiones estímulos positivos como premio en comida, etc. Finalmente retiraremos esas barreras siempre bajo estricta supervisión. El pronóstico suele ser favorable siempre que se haga gradualmente.
En definitiva, todas las acciones encaminadas a estabilizar el territorio, tendrán un efecto positivo en la agresividad entre gatos, pudiendo así aplicar las terapias y conductas adecuadas y solucionar el problema.
Dar a cada gato su bandeja de eliminación y comederos independientes, sus lugares de aislamiento tan importantes en esta especie, enriquecer el ambiente mediante juegos (por ejemplo, escondiendo la comida de tal forma que trabajar para conseguirla, etc.) pueden ser elementos que no solo solucionen los problemas de agresividad entre gatos sino que también los prevengan.
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