martes, 9 de junio de 2009

Agresividad Por Dominancia y Sindrome de Privacion en una hembra mestiza

Autora: Amancay Tapia.
Alumna del Curso de Adiestrador y Terapeuta del Comportamiento Canino
Actual Instructora Canina de FOGAUS Educación Animal

Caso Clínico de Patología de Conducta

Historia:

Lula es un hembra de tres años esterilizada y de raza mestiza. Su dueña es una joven de 26 años que comparte el apartamento con otra joven de 20 años. Viven en un apartamento pequeño en la ciudad el cual no cuenta con patio.

Lula fue adquirida aproximadamente a la edad de 2 meses, aunque su dueña no recuerda la edad exacta que tenía cuando fue comparada a la familia dueña de su madre.
Desde el momento de llegada al apartamento Lula dormía en la cama con su dueña, la compañera de cuarto de apartamento jugaba con la perra con las manos asemejando una pelea por lo cual Lula la mordía en forma de juego; además los juego incluían jalar objetos para que Lula tratara de obtenerlos.

Su comida era puesta en cualquier momento y se mantenía ahí para que la perra tuviera acceso en el momento que lo deseara, además se le daba comida de la mesa.
Lula pasaba la mayor parte del tiempo sola y no se le sacaba a pasear regularmente ya que mostraba miedo a los carros, por lo cual el paseo se hacía casi imposible.
Aproximadamente a la edad de seis meses Lula mordió a su dueña cuando trató de correrla en la cama.

Posteriormente hubo un traslado de vivienda a un apartamento más espacioso y su comportamiento varió mostrándose más agresiva ya que gruñía y trataba de morder con mayor frecuencia. Este comportamiento se mantuvo en las primeras semanas pero al cabo del tiempo desapareció casi por completo al punto de que su comportamiento parecía normal.

Su dueña se dio cuenta de que Lula continuaba mordiendo pero esta vez cuando se le trataba de quitar algún objeto que tenía en la boca, principalmente medias (volvió morder a la dueña y a una amiga de ésta).

La frecuencia de sus paseos aumentaron sin embargo nunca se le pudo sacar a una calle con alto transito de carros por el temor que manifestaba. Todas estas situaciones conllevaron a que su dueña prácticamente nunca la sacara del apartamento, ni siquiera al veterinario, por el miedo que mostraba y el temor que mordiera a alguien.

Diagnóstico Diferencial

Lo primero que se debe tomar en cuenta para hacer un diagnóstico acertado es tomar en cuenta que Lula presenta dos problemas principales:

1. El temor a los carros en movimiento.
2. La agresividad en determinadas situaciones.

Temor a los carros en movimiento:

Por la historia que manifiesta la dueña de Lula sabemos que careció del periodo de socialización el cual se lleva a cabo de las tres semanas a los tres meses de edad. Lula se desarrolló en un ambiente hipo estimulante ya que prácticamente no salía del apartamento por lo cual no tuvo contacto con otros perros, personas, niños, ruidos, carros, etc. Esta situación nos puede hacer pensar en un Síndrome de Privación en su primer estadio (fóbico), ya que ante la presencia del estímulo que en éste caso son los carros en movimiento, se dan una serie de manifestaciones orgánicas como temblores y taquipnea, huida y evitación hacia los carros. En ausencia de éstos el comportamiento de Lula es normal.

Se debe hacer un diagnóstico diferencial con una fobia post traumática y con el síndrome de hipersensibilidad- hiperactividad. No se sabe si ocurrió algún episodio traumático con un carro cuando Lula salía de paseo con la compañera de apartamento, ya que la dueña no tiene conocimiento de dicho evento y manifiesta que con ella definitivamente esto no ocurrió. Descartamos el síndrome de hipersensibilidad – hiperactividad ya que en este hay falta de un estímulo concreto y hay ausencia de inhibición de mordida. En éste caso el estímulo concreto existe (carros) y Lula presenta inhibición de mordida.

Tratamiento

Realizar una desensibilización sistemática, presentándole el estímulo de forma controlada con intensidad creciente y permiso de alejamiento. Realizar un reforzamiento positivo cuando Lula se presente tranquila ante el estímulo para generar una asociación positiva ante el estímulo.

Agresividad ante determinadas situaciones.

Lo primero que se debe hacer es definir el tipo de agresividad al cual nos enfrentamos, ya que ante todo se debe salvaguardar la seguridad del ser humano. Esta es una situación delicada ya que en algunos casos implica la eutanasia del animal.

Las características de la agresión que presenta Lula son las siguientes:

• Muerde al intentar quitarle un objeto de su boca.
• Muerde al intentar desplazarla de su lugar de descanso.
• Muestra resistencia al manipularla: colocarle bozal, inmovilizarla físicamente, cepillarla, bañarla, cortarle las uñas, etc.
• Se resiste a mostrar posturas de sumisión.
• El blanco de ataque son personas conocidas y también personas extrañas.
• Hay impulsividad ya que las posturas de fase de amenaza no existen y la mordedura aparece a la primera señal de provocación.
• El mordisco es controlado de media intensidad con producción de hematoma.
• En la fase de apaciguamiento se acerca a la persona agredida, coloca las orejas hacia atrás y mueve la cola, parece “arrepentida”

Por la historia manifestada vemos que no hay una adecuada jerarquización en donde la dueña debe estar por encima de Lula y no viceversa. Las actitudes de la dueña hacia Lula fortalecen el conflicto jerárquico como por ejemplo el hecho de que Lula duerma en la cama y coma de la mesa. Además hay que tomar en cuenta que está castrada lo cual aumenta su nivel de hormonas masculinas y puede promover la agresividad; igualmente se fortaleció su comportamiento agresivo al permitirle jugar mordiendo y luchar por objetos.

Inicialmente se deben realizar pruebas médicas para descartar una agresividad por causa orgánica. Ante el examen físico no se observan causas orgánicas aparentes.
No se trata de una disocialización primaria ya que en ésta no hay inhibición de mordida. La inhibición de mordida se refiere a los límites aceptables de la mordida, si un perro muerde sin inhibición puede causar daño a su oponente y esta es una situación que no es evolutivamente estable para la especie, ya que puede causar la muerte del oponente y por lo tanto la pérdida de genes. Esta inhibición la enseña la madre a sus cachorros entre las tres y cuatro semanas de edad cuando estos empiezan a jugar entre ellos. Para saber si un perro presenta ausencia de inhibición de mordida se puede juagar con él, si tiende a morder las manos, brazos, etc. sin controlar la intensidad del mordisco y provocando daño el perro no aprendió a controlar la mordida en sus primera semanas de vida y probablemente es un perro que fue separado de su madre y de la camada a una edad muy temprana e inadecuada.
No se trata de una agresividad por miedo ya que su postura no lo demuestra.
No se trata de agresividad territorial por el contexto en el que se da (no solo es hacia personas desconocidas).

Puede tratarse de una agresividad posesiva la cual se manifiesta hacia personas que se acercan al perro cuando está en posesión de un objeto apetecible; este tipo de agresividad se suele incluir dentro de la agresividad por dominancia lo cual es evidente por las características anteriormente citadas. Así mismo se debe tomar en cuenta que esta patología de comportamiento se une al síndrome de privación diagnosticado en el inicio lo que resulta en una mezcla de manifestaciones anormales del comportamiento del perro.


Tratamiento

• Entrenamiento en obediencia básica.
• Resocialización dirigida con otros perros de comportamiento normal.
• Reubicación del lugar de descanso, duerme en el patio y no se le permite descansar en las camas ni en el sofá.
• No se le debe dar alimento de la mesa.
• Darle el alimento en horas establecidas, después de que la dueña ha comido y siempre posterior a una orden (debe ganarse la comida).
• Salir de paseo diariamente.
• Convivencia con otro perro

Seguimiento

Actualmente Lula ha perdido sustancialmente el miedo a estímulos desconocidos para ella, ya puede salir a lugares con tránsito moderado de vehículos sin mostrar las características propias del estado fóbico.

Se deja manipular más fácilmente mostrando algunas veces posturas de sumisión, puede salir en el automóvil sin ningún problema, en las visitas al veterinario no muestra resistencia a la manipulación, obedece a la orden de bajarse de la cama sin desencadenar en una mordida, este punto se debe profundizar más ya que gruñe a la orden.

En general muestra una mejora sustancial en su comportamiento y en las ordenes de obediencia que su dueña le solicita.

jueves, 19 de marzo de 2009

Agresividad por Causa Organica

Agresividad cpor Causa orgánica

Pets y Mas. Num.100. Costa Rica
M.Sc. David Peiró
Etólogo Clínico Veterinario
Adiestrador Canino
Director FOGAUS. Centro de Adiestramiento y Psicología Canina. Costa Rica
www.fogaus.com
info@fogaus.com


AGRESIVIDAD CANINA POR CAUSA ORGANICA


La agresividad que manifiesta un perro puede tener numerosas causas, ya sea por un componente genético, por aprendizaje o derivada de una patología de origen orgánico. Sea como fuere, ante cualquier caso de conducta agresiva de un animal, siempre es necesario descartar que pueda provenir de este último factor.

La agresividad subyacente a una patología orgánica representa entre un 20 y un 25% de los casos de consulta atendidos por especialistas en comportamiento, un porcentaje nada despreciable y por el que es importante que tanto propietarios como profesionales tengan conocimientos sobre ello.

Se debe señalar también que a veces un comportamiento agresivo de origen orgánico puede no ser el motivo exclusivo de este tipo de conducta, sino que actúe como potenciador de aquel, es decir, que aumente la intensidad de un desorden psicológico que ya padezca el perro previamente.

A continuación, vamos a describir de manera breve algunas de estas causas orgánicas que cursan con manifestaciones de comportamientos agresivos:

HIPOTIROIDISMO:

Es la causa más frecuente de agresividad con origen orgánico, aunque al ser descubierto recientemente no existe mucha literatura al respecto.

Se trata de un desarreglo hormonal del que se piensa puede afectar la transmisión normal entre las neuronas disminuyendo la actividad de la serotonina (neurotransmisor del cual uno de sus efectos es la inhibición sobre la agresividad) en el sistema nervioso central y provocando anomalías de comportamiento.

El hipotoroidismo puede o no manifestarse a nivel físico con síntomas tales como alteraciones de la piel, obesidad, letargia, etc. o solo con comportamientos de agresividad en los cuales los episodios agresivos pueden responder a contextos claros y definidos, o al contrario, se presentan de manera impredecible. También puede ocurrir que en otros casos pueda confundirse con una agresividad típica por dominancia o miedo.

Es por ello, que siempre se debe descartar esta patología mediante análisis de concentración plasmática de T4 y TSH que su veterinario podrá determinar. Un valor bajo en T4 y uno alto en TSH pueden ser los causantes del comportamiento agresivo del perro o como potenciador de este. El tratamiento con Levotiroxina a menudo mejora de forma rápida el problema.

DOLOR

Cuando un perro padece de dolores por la razón que sea, el simple hecho de que las personas u otros perros se le acerquen e intenten tocar la zona afectada puede ser motivo de agresividad contra estos. También es posible que una vez desaparecido este dolor, la respuesta agresiva pueda continuar, o que el dolor cause irritabilidad en el perro y esa sea la causa de las agresiones. Por todo ello, se debe consultar al veterinario para descartar que su perro padezca dolores y que sean estos el motivo de la conducta agresiva.

HIDROCEFALIA CONGÉNITA:

Dependiendo de su desarrollo es difícil diagnosticarla, salvo que la deformación del cráneo sea evidente. En muchas ocasiones su manifestación a nivel conductual puede confundirse fácilmente con la agresividad por dominancia.

La sintomatología es variada, pero a modo general, síntomas que nos hagan sospechar de hidrocefalia pueden ser: manifestación de conductas agresivas entre los 4 y 6 meses de edad del perro, dificultad en el aprendizaje en relación a la eliminación inadecuada, agresividad dirigida hacia cualquier persona y sobre todo cuando se les manipula. Es importante tener en cuenta también la predisposición de algunas razas a padecer el problema.

El tratamiento de elección es la administración de glucocorticoides, aunque este tratamiento es normalmente solo paliativo.

TUMORES INTRACRANEALES

Al igual que en la hidrocefalia congénita, la única forma de detectarlo es mediante una Tomografía Axial Computerizada (T.A.C.), aunque la presencia de una masa tumoral en cualquier otra parte del cuerpo puede ser indicativo de tumor intracraneal al tratarse este muchas veces de una metástasis.

Los perros que padecen este problema suelen manifestar conductas agresivas sin motivo aparente y de forma totalmente imprevisible, pudiendo mostrar un comportamiento normal entre dos episodios consecutivos de agresividad.

OTRAS CAUSAS

Finalmente otros factores, aunque menos usuales, pueden ser causantes de manifestaciones de agresividad en perros como déficits sensoriales tales como sordera o ceguera, la epilepsia psicomotora, encefalopatías metabólicas, encefalomielitis víricas, la lisencefalia o las intoxicaciones, especialmente por plomo.


Como se ha indicado, descartar patologías orgánicas como causantes o potenciadoras de la agresividad es el primer paso para averiguar por qué nuestro perro es agresivo. Una vez que sabemos que este no es el motivo, el siguiente paso sería, a través del especialista en comportamiento, averiguar de qué tipo de agresividad se trata para poder comenzar con un tratamiento adecuado y extinguir esa conducta.

Existen numerosos métodos basados en la ciencia de la etología clínica para tratar los comportamientos agresivos. Métodos con someter al perro por la fuerza para hacerles entender que somos nosotros los que mandamos, castigar físicamente, etc. son técnicas no solo obsoletas hoy en día, sino totalmente contraproducentes que harán que el animal padezca más miedo, o en el peor de los casos, aumente su agresividad.

sábado, 24 de enero de 2009

Consecuencias de los Problemas de Comportamiento Canino

Pets y Mas. Num.98. Costa Rica
M.Sc. David Peiró

Etólogo Clínico Veterinario
Adiestrador Canino
Director FOGAUS. Centro de Adiestramiento y Psicología Canina. Costa Rica
www.fogaus.com
info@fogaus.com

Consecuencias de los Problemas de Comportamiento Canino

La mayoría de los problemas de comportamiento que presentan los perros para sus propietarios son conductas absolutamente normales. Ladrar, hacer agujeros en el jardín, morder a algún desconocido que se acerca a su territorio, salir a explorar, destrozar objetos, etc. representan conductas que son propias de la naturaleza canina. Pero nuestra mentalidad humana, nuestra tendencia a caer en interpretaciones antropomórficas no comparte esos comportamientos en la convivencia, y es por ello que ante la imposibilidad por parte de algunos propietarios de entender el por qué o la solución de esas conductas, recurren al uso de la violencia con ellos, o los atan eternamente a una cuerda de medio metro, o llegan al abandono e incluso al sacrificio del animal. Estas actitudes deben acabar de una vez por todas y deberíamos denunciar a aquellas personas que lo hagan.

Los problemas más frecuentes que llevan a ello suelen ser la agresividad contra las personas o contra otros perros, actitudes de dominancia, territorialidad, ladrido incesante, ansiedad por separación (ladridos, destrozos en la casa, micciones y defecaciones, etc.), eliminación inadecuada, fobias, hiperactividad y comportamientos estereotipados.

Y es que muchos de los propietarios no saben que la mayoría de esos problemas de conducta de sus mascotas han sido creados y/o reforzados por ellos mismos inconscientemente debido al desconocimiento de los mecanismos metales caninos y, como consecuencia de ello, al erróneo trato y educación que se les ha dado, como así reflejan las estadísticas en consultas clínicas de comportamiento atendidas por especialistas en patologías de conducta animal (etólogos clínicos). Debemos entender que para poder ¬¬llevar una buena convivencia con nuestras mascotas y evitar esos problemas hemos de bajar nuestro nivel psicológico humano al nivel canino para así poder entenderlos y, desde ahí, modelar su conducta en la búsqueda de una sana convivencia. No podemos esperar que sean ellos los que lleguen a nuestro nivel ni que sepan de antemano qué está bien o qué está mal, ya que obviamente no poseen esa capacidad. En palabras del científico C.Lloyd Morgan, la conducta de un animal debe explicarse de la forma más sencilla posible y sin asumir emociones o capacidades mentales propias de las personas.

Reforzar conductas deseadas o extinguir las indeseadas.

Los mecanismos de comportamiento caninos funcionan básicamente como los humanos: si nuestra conducta tiene una consecuencia positiva, seguiremos realizando esa conducta o incluso la aumentaremos de intensidad ya que obtendremos beneficios de ella, al contrario de lo que ocurre si nuestra conducta resulta en una consecuencia negativa, dejaremos de realizarla. En el caso de los cánidos ocurre lo mismo.

Sirva como ejemplo que los perros, siendo animales eminentemente sociales, realizarán cualquier conducta para llamar nuestra atención, aunque ello les cueste que les griten o les peguen. Cualquier estrategia es válida para conseguir esa atención por parte del resto de la “manada” pues ser ignorados les supone un castigo aún mayor que cualquier otro, y nuestra tendencia será la de corregir esa conducta brindándole atención ya sea en forma de castigo o consuelo. Esto supondrá un error en su educación pues el perro de esa manera conseguirá su objetivo reforzándole que siga haciéndolo.

Por ello, ante comportamientos indeseados debemos hacer entender al perro qué comportamientos nos son aceptables y cuáles no actuando de dos formas: ignorando la conducta indeseada pero reforzando la deseada mediante atención con caricias o premios, o corrigiendo en el momento justo que el animal este realizando esa conducta mediante corrección verbal, y, al igual que la forma anterior, reforzando la que nos interese, es decir, haciendo entender a nuestra mascota qué es lo correcto y qué no.

La mayoría de los problemas de comportamiento de nuestras mascotas tienen solución, o, al menos, se pueden paliar y poder llegar a tener una convivencia aceptable. La comprensión básica de la conducta canina se hace muy importante para entender a nuestras mascotas y educarlas correctamente. Si su perro presenta algún problema de conducta, antes de tomar una decisión drástica que vaya a influir en el bienestar del animal, por favor, consulte a un especialista en comportamiento animal.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Agresividad entre Gatos

Pets y Más. Costa Rica 2007 Año 8. Volumen 1 Número 86

M.Sc. David Peiró
Etólogo Clínico Veterinario
Adiestrador Canino
Director Centro de Adiestramiento y Psicología Canina FOGAUS
Tel: 2448 7128
www.fogaus.com
info@fogaus.com


SECCION DE COMPORTAMIENTO ANIMAL


Agresividad entre gatos.

Quienes tenemos varios gatos en casa, seguramente en alguna ocasión hemos presenciado alguna pelea entre ellos. A veces esas peleas se hacen persistentes y hay importantes lesiones en alguno de ellos y otras veces se solucionan por si mismas.

La vida social de los gatos es complicada ya que estamos ante una especie cuyos patrones sociales son sumamente diversos en función del contexto que les rodea y de otros muchos factores. Asi, podemos encontrar diferentes formas de vida en ellos, teniendo en cuenta, que posiblemente son solitarios por una cuestión de supervivencia, ya que cazan pequeñas presas y por lo tanto no necesitan ayuda de otros congéneres para cazarlas.

A veces forman grupos en función de la abundancia de recursos alimenticios, pero el gato domestico, obligado a estar en una vivienda y a relacionarse con otros individuos de la misma o diferente especie, en donde además la comida la tiene servida, trastoca y varia mucho su comportamiento así como sus relaciones sociales.

El orden jerárquico en ellos es poco evidente. Gatos que muestran dominancia ante los recursos alimenticios, pueden no mostrarla con los lugares de descanso u otros. Por ello, no debemos hablar de jerarquías las cuales generalmente presentan una marcada estabilidad una vez establecido el grupo, sino de relaciones sociales que nunca serán estables en el tiempo debido a que hasta cualquier insignificante cambio puede variar esas relaciones rompiendo asi el equilibrio establecido. Esto, en numerosas ocasiones, explica que se de agresividad entre gatos, ya sea entre aquellos que llevan mucho tiempo conviviendo juntos como con la introducción de un nuevo gato en el hogar.

Pero antes de entrar en la materia de la agresividad entre gatos y su tratamiento, es importante señalar un factor sin duda de gran relevancia en la comprensión de los motivos que pueden llevar a un gato a presentar agresividad con otros, esto es, el periodo critico de socialización. En el gato, el desarrollo cerebral y el número de sinapsis sufre un espectacular incremento desde el nacimiento hasta la séptima semana, influenciado de forma positiva o negativa por el entorno. Es por tanto de este periodo del que dependerá que el gato adquiera las normas básicas de conducta social y que en el futuro acepte el trato tanto con los de su especie como con otras, perros, humanos, etc. Es difícil que el gato socialice el resto de su vida con cualquiera de ellos si en ese periodo no ha tenido contacto con dichas especies.

Son varias las consecuencias de la agresividad que se pueden dar entre gatos que conviven en la misma casa, como conductas de marcaje, transmisión de enfermedades (por ejemplo, la Bartonella henselae), danos físicos, estrés, etc. Como siempre, debemos realizar distintas pruebas médicas y valoraciones neurológicas para descartar que la agresividad pueda tener un origen orgánico, como traumatismos craneales, encefalopatía hepática, disfunciones tiroideas, etc. Una vez descartadas las patologías orgánicas, procederemos a determinar los motivos que causan dicha agresividad que pueden ser, de modo general, de varios tipos:

- Agresividad por falta de socialización: debido, a como se ha señalado anteriormente, la falta de contacto o experiencias negativas en el periodo crítico de desarrollo con las especies a las cuales muestra esa conducta agresiva. En estos casos la patología conductual es de difícil solución, pero debe tratarse desensibilizando al animal frente a esas especies, y asociando estímulos positivos ante su presencia.

- Agresividad por juego: en la que los juegos son excesivamente violentos. En ellas no observaremos las posturas corporales típicas de agresividad ofensiva o defensiva. El tratamiento es contracondicionar cuando vayan a emprender la conducta ofreciendo, tal vez, otras alternativas de juego diferentes.

- Agresividad por miedo: podremos reconocerla fácilmente por la postura corporal del gato (piloerecci­ón en todo el cuerpo, presentación lateral con tronco arqueado, cola erguida en forma de U invertida) El tratamiento consistiría en una estabilización ambiental, esto es, suprimir aquello que cause ese miedo, y si no es posible, desensibilizar al animal ante el estimulo aversivo. En los casos que ambas estrategias no den un resultado satisfactorio, habrá que apoyar el tratamiento con fármacos psicotrópicos.

- Agresividad redirigida: muy frecuente. Se da en animales que dirigen su agresividad a un sujeto u objeto diferente del estimulo cuando este ultimo no esta accesible. Este tipo de agresividad se suele dar mucho ante la visualización de gatos extraños en el exterior a través de las ventanas de la casa a los cuales no tiene acceso, o ante la introducción de nuevos miembros en el hogar, o en cualquier situación que pueda producir frustración en ellos. Por tanto, debemos tratar de identificar y eliminar el estimulo que causa dicha conducta estabilizando así el ambiente.


- Agresividad intrasexual: o agresividad entre individuos del mismo sexo, mas común entre machos que entre hembras, y que suele ir acompañada de marcaje urinario. Generalmente se produce en épocas de reproducción o por motivos territoriales. La castración suele ser muy eficaz ya que la modificación de conducta en estos casos tiene un pronóstico muy desfavorable.

- Agresividad territorial: tanto el territorio como las distancias sociales son de suma importancia en la conducta del gato, y cualquier intrusión o acercamiento puede resultar causante de una agresión. Es una causa frecuente la introducción de un nuevo gato en la casa o cualquier cambio que en ella se produzca que afectara la conducta social de aquellos que convivan juntos.

Pero a diferencia de lo que ocurre con los perros, los gatos que defienden el territorio emprenderán una búsqueda y un acoso constante a los miembros que se aproximen atacando activamente. Deberemos habituar al gato agresor a la presencia del otro. Para ello, primeramente encerraremos a uno de ellos en una habitación mientras el otro recorre toda la casa dejando sus olores y huellas y reconociendo y habituándose a los del otro, y viceversa.
Después de unos días así, dividiremos sus territorios mediante barreras físicas, de tal forma que puedan verse y olerse asociando además en estas ocasiones estímulos positivos como premio en comida, etc. Finalmente retiraremos esas barreras siempre bajo estricta supervisión. El pronóstico suele ser favorable siempre que se haga gradualmente.

En definitiva, todas las acciones encaminadas a estabilizar el territorio, tendrán un efecto positivo en la agresividad entre gatos, pudiendo así aplicar las terapias y conductas adecuadas y solucionar el problema.

Dar a cada gato su bandeja de eliminación y comederos independientes, sus lugares de aislamiento tan importantes en esta especie, enriquecer el ambiente mediante juegos (por ejemplo, escondiendo la comida de tal forma que trabajar para conseguirla, etc.) pueden ser elementos que no solo solucionen los problemas de agresividad entre gatos sino que también los prevengan.



jueves, 23 de octubre de 2008

Problema de Picaje en un Guacamayo

http://www.veterinaria.org/revistas/redvetVol. VII, Nº 09, septiembre/2006 –http://www.veterinaria.org/revistas/redvet/n090906.html
Peiro, David; Trabajo conjunto con compañeros del Master en Etologia Clínica Veterinaria y Bienestar Animal. Facultad de Veterinaria, Universidad Complutense de Madrid. Picaje en Papagayo. Revista Electrónica de Veterinaria REDVET ®, ISSN 1695-7504, Vol. VII, nº 06, Junio/2006, Veterinaria.org ® -Comunidad Virtual Veterinaria.org ® - Veterinaria Organización S.L.® España. Mensual

Picaje en una Guacamaya Híbrida de Ara militaris.

Resumen

En este caso trataremos un problema depicaje en una guacamaya híbrida de Aramiltaris - Ara macao, hembra, de 6 añosde edad, llamada “Chico”. Existencomponentes de ansiedad e impronta. Elave responde satisfactoriamente a laadministración de Haloperidol ymodificación de conducta.

Antecedentes

La guacamaya es parte de la colección animal de Faunia, parque zoológico de Madrid. Elequipo veterinario de Faunia atiende el problema ante el reporte de los cuidadores del área.

Motivo de consulta: Picaje recurrente

Historia

“Chico” fue donada a Faunia en marzo de 2003, el personal del zoo no pudo precisar las razones, habiendo vivido hasta entonces con una familia particular que la había adquirido en una tienda de mascotas. Su lugar de exhibición es un recinto de 50m2, una recreación bien lograda de la jungla; es alojada con otras guacamayas (Ara ararauna, Ara macao),diversas especies de aves (trompeteros, tucanes toco y sulfurados), además de una colonia numerosa de monos ardilla, donde tiene un contacto muy estrecho con los visitantes del zoo. Su alimentación es variada, a base de frutos frescos y secos, y le esofrecida en 2 tomas por la mañana y la tarde. El temperamento de Chico es en generalnervioso y asustadizo, tiembla ante la presencia de extraños, y arremete cuando intentatocársele, aunque con ciertos cuidadores es bastante cariñosa; se le guarda durante lasnoches en una jaula de 40-60 cms junto a otra guacamaya, como medida deenriquecimiento social, con la cual convive armónicamente.Cerca de año y medio después de la donación, comenzó a arrancarse las plumas en elárea de la pechuga, los veterinarios de Faunia realizaron un examen exhaustivoanalizando alimentación, instalaciones, y al animal mismo y tras descartar las principalesenfermedades causantes de pérdida de plumaje en psitácidas, se concluye que elproblema era psicógeno, y se retira de exhibición ya que la apariencia del ave estababastante deteriorada. Se decide tratar farmacológicamente, eligiendo para elloHaloperidol a dosis de 0.1 ml cada 12 hrs (J. Grifols, R, Molina, 1992). A las 2 semanas,al ser evidente una mejoría, percibida por la aparición de cañones en el área afectada,se le reduce la dosis a 0.08 ml cada 12 hrs. Un mes después se le vuelve a ajustar ladosificación, esta vez a 0.05 ml cada 12 hrs, suspendiéndosele el tratamiento 2 semanasdespués cuando presenta de nuevo todo su plumaje. Chico fue devuelto a su exhibición ala semana y durante 3 meses no presentó problemas evidentes; sin embargo, un día especialmente concurrido en el zoo, comenzó a arrancarse nuevamente las plumas de lamisma zona.Los episodios fueron reportados por los cuidadores, al principio no fueron observadosdirectamente, pero se percataron de ellos por los gritos de dolor de Chico y la presenciade plumas por el suelo, posteriormente podía observarse al ave mutilándose progresandomuy rápidamente el problema; se sugiere retirar al ave de exhibición al ser altamenteprobable que ésta haya desarrollado una fobia hacia el público. En esta ocasión, losveterinarios intentan resolver el problema utilizando un fármaco que disuada al ave poraversión sensorial, administrando Specicare Bitter® en aerosol (antiséptico repelente abase de Clorhexidina que por su sabor amargo evita mordeduras en piel, vendajes yobjetos) sobre el área afectada, no se obtuvo resultado alguno.

Examen Físico

Chico peso 300 gr, Condición corporal media, Pulso: 125 latidos/minutoFue encontrado normal, a excepción de las zonas alopécicas en el área de la pechuga, sineritema ni inflamación, la condición del resto del plumaje es buena.Raspados de piel: negativos.Examen neurológico: normal.Bioquímica: normal.Examen a Enfermedad de Pico y Pluma: negativo

Diagnóstico Diferencial:

El picaje es uno de los problemas más típicos en aves en cautiverio y aunque se conocenvarios agentes causales (ver cuadro 1), es un problema multifactorial. La primeradiferenciación que debemos hacer es si el picaje es llevado a cabo por el ave misma opor un compañero de jaula, lo cual es muy común si el espacio de encierro es reducido(Galindo, F, 2004)Cualquier enfermedad que ocasione prurito o dolor puede dar origen a un exceso deacicalado que puede derivar hasta auto mutilaciones (parasitosis internas o externas,tumores, alergias, hongos, foliculitis).Durante la época reproductiva los niveles hormonales elevados disparan las agresionesínter específicas en defensa del territorio (nido) y la pareja (Grifols, j, 1998), el aumentodel acicalamiento , y la construcción del nido utilizando plumas del pecho, abdomen ypiernas para mantener más calientes los huevos (Rosskopf, W, 1996), resultan muchasveces en pérdida de plumas.Por otro lado, las deficiencias proteínicas, Vit A y Vit B y de calcio inciden en la calidad ycolorido del plumaje (Rosskopf, W1996), así que cualquier enfermedad hepática,pancreática, renal o gastrointestinal que afecte la absorción de nutrientes debe serdescartada. Obviamente la composición nutricional de la dieta debe ser analizada.En el caso de psitácidas, existen 2 enfermedades víricas muy graves y contagiosasPolyoma y Enfermedad de pico y pluma) entre cuyos síntomas se encuentra la pérdida deplumaje, es práctica usual en zoológicos aplicar estas pruebas en cualquier animalsospechoso. El diagnóstico se hace por PCR en muestra de sangre y pulpa de plumas;debe hacerse una segunda prueba a los 90 días. (Forbes, N. 2002).

Cuadro 1: PRINCIPALES ETIOLOGÍAS DE PICAJETIPOS CAUSAS ESPECIES

Desequilibrioshormonales
Deficiencia tiroideas,adrenales y sexuales
Desnutrición
Hipovitaminosis A y B
Dietas altas en grasa y bajas en calcio
Enfermedades del pico y plumas
Bacterianas gram y Hongos Candida spp, Aspergillus, Rhizopus spp
Enfermedades sistémicas
Signo de enfermedad, hepáticas, psitacosis
Giardiasis
Respuesta autoinmune a las toxinas del parásito
Ninfas
Lesiones misceláneas
Quistes ,plumas rotas sangrantes, tumores, cortes,CanariosGuacamaya azul y dorada
Multicausal Varias patologías sumadas
Parásitos cutáneos
Cnemodicoptes
Myalges nudes
Periquitos australianos
Loritos de mejillas grisesP
arásitos externos
Dermanyssus spp
Malophaga spp
Pnemodycoptes spp
Ornythonyssus spp
Por dominancia
Entre compañeros de jaula
Psicógeno
Aburrimiento
Ansiedad
Problemas emocionales
Gris africano
Cacatúas
Guacamayas
Cotorras
Sexual
Nidación
Cortejo
Agresividad intersexual
Cacatúa de pecho rosado
Síndrome de Mutilación
Picaje violento bajo alas y patas, posible etiología viralo por ciclos sexuales
Amazonas
Guacamayas
Gris Africano
Virus Pox, FBV, Herpesvirus
Cacatúas
Guacamayas
Loritos besucones

Los agentes medioambientales y el manejo también deben ser evaluados a fondo,principalmente iluminación, humedad, ruidos, tamaño y forma de la jaula, limpieza deagua y alimentos; la falta de luz y humedad , el exceso de ruidos, la suciedad, las jaulaspequeñas o/y con esquinas cortantes, pueden desencadenar un problema de picaje.También un recorte excesivo o irregular de alas, debido a la irritación que provocan loscañones mal extraídos.Finalmente, puede ser un problema psicológico, con componentes de búsqueda deatención, que se refuerza con cualquier conducta activa del propietario para tratar deparar al ave; Por una falta de estimulación sensorial y mental, como conducta redirigidaante una situación estresante de la cual no puede escapar, o resultado de cualquiercambio en el ambiente de una animal “institucionalizado”, aquel que, contra la naturalezade las psitácidas, se ha acostumbrado al confinamiento al confinamiento solitario y tieneun déficit serio en la conducta exploratoria y social (Forbes, N. 2002).También puede ser producto de una conducta instrumentalizada de búsqueda deatención, que ha sido reforzada por cualquier conducta activa del propietario para tratarde parar al ave. Si cualquiera de estas situaciones se prolonga en el tiempo, puededegenerar en un comportamiento obsesivo-compulsivo, similar a la tricotilomania enhumanos (Brodnick, P. S, 1994). Los TOC se clasifican dentro de los desórdenesansiosos; ya sea por carencia de estímulos o por un fallo de la capacidad de adaptación aestos. En animales se han dividido en 3 grupos: de conflicto, de vacío y estereotipias. Lasconductas obsesivo compulsivas de conflicto incluyen aquellas que se desarrollan enambientes uniformes, empobrecidos, o de donde no excite la posibilidad de escape(Overall, K, 1997), que implican la ausencia de estímulos o la incapacidad de llevar acabo conductas que forman parte del repertorio natural de la especia (Jenkins, J, 2001).En aves, se reconocen como TOC, el picaje y el canibalismoCerca del 80% de los casos de picaje en psitácidas de zoo tienen origen psicógeno(Alcántara, G, 2006), y sospechamos que de este cuando el plumaje de la cabeza esta enbuenas condiciones y las únicas áreas en mal estado son las que están al alcance delave, lo cual era el caso de Chico. Si a ello sumamos que es un animal imprentado,proveniente de una casa particular, que cambio a un ambiente y manejo donde a pesarde estar rodeado de personas no tiene contacto estrecho con ninguna, indicando unpicaje basado en la ansiedad.


Tratamiento

El tratamiento se orienta a que Chico deje de auto mutilarse y recupere su plumaje. Al
ser la única guacamaya verde que tiene el zoo, Chico se considera muy valiosa y no se
desea retirar de exhibición definitivamente.
Se dan las siguientes recomendaciones:
1) Control estimular: Como los problemas de Chico comienzan cuando los estímulos de
su ambiente aumentan en intensidad, ante todo hay que proporcionarle un sitio donde
pueda relajarse, al momento de la evaluación la ansiedad del ave es evidente, por lo que
hay que retirarle por completo del exhibidor, alojándole en una zona donde los ruidos y
presencia humana sean moderados sin estar totalmente aislado, ya que esto podría
agravar el cuadro.
En esta zona será necesario poner a su disposición juguetes, plantas y suficiente material
para manipular y destruir con su pico, diversos estudios sugieren que el picaje es una
conducta exploratoria frustrada redirigida por la falta de material de forrajeo apropiado, y
la facilitación del mismo produce mejoras incluso en picajes firmemente establecido.
(Meehan y Mench. 2002,2003).
2) Farmacológico: Se sugiere utilizar Clomipramina (0.5-1 mg/kg sid) ya que tiene pocos
efectos secundarios y un alto margen de seguridad, sin embargo, el equipo veterinario
decide utilizar Haloperidol (0.05 ml cada 24 hrs.) debido tanto a la presentación soluble,
que dan mayor facilidad para administrar en aves como al éxito obtenido anteriormente;
La fisiología patológica de los DC no está bien entendida. Muchas de las evidencias que
se tienen sobre la ejecución de las conductas compulsivas ha sido resultado de las
consecuencias del consumo de drogas. Así, se ha visto que altas dosis de drogas
dopaminérgicas tales como la anfetamina o la apomorfina, son efectivas induciendo
conductas estereotipadas en animales, mientras los antagonistas de dopamina como el
haloperidol resultan en la supresión de las conductas estereotipadas que ocurren
espontáneamente (Luescher, 2003)
3) Habituación gradual: Una vez controlado el picaje se deberá reintroducir gradualmente
a Chico en el exhibidor, comenzando por períodos de algunas horas en días sin público
que aumentaran progresivamente si el ave no manifiesta ansiedad o la conducta
compulsiva. Se habilitará una zona dentro del exhibidor donde pueda esconderse cuando
lo necesite, o permitirle retirarse; poco a poco se extenderá el tiempo de exhibición con
la presencia de público. Asimismo, como medida preventiva, una vez controlado el
picaje, se sugiere retirar al ave de exhibición los días en que se espere un gran número
de visitantes, como vacaciones, puentes, días con varias excursiones planeadas, etc.
Las técnicas de exposición se han mostrado especialmente útiles en el tratamiento de
todos los tipos de fobias, el TOC, y otros trastornos de ansiedad. En general, cualquier
trastorno que tenga como base la evitación o el escape para reducir la ansiedad, puede
ser tributario de la exposición, Se intentara hacer la exposición de forma gradual, es
decir, enfrentando las situaciones por orden de dificultad, empezando por las más fáciles
para ir aumentando la dificultad hasta alcanzar las situaciones que producen los niveles
mas altos de ansiedad. Este proceso se conoce como desensibilización. Es necesario
tener claro que aunque en ocasiones el paciente evite o se escape de la situación durante
el proceso, no se debe interpretar como un fracaso o retroceso, ya que esas situaciones
se podrán enfrentar en un futuro. (Heiblum, M, 2005).
4) Se recomienda ampliamente sesiones de adiestramiento con refuerzo positivo, las
psitácidas son aves muy inteligentes que suelen disfrutar de este tipo de comunicación
social (Portilla, A, 2006), éstas funcionarían como enriquecimiento social, especialmente
en el caso de Chico al provenir de un hogar particular, y estar acostumbrado a tener
vínculos fuertes con personas.
Incluso, podría utilizarse este adiestramiento como elemento distractor durante la
exposición gradual a la situación fobica. La habituación es un proceso con el cual los
animales aprenden a adaptarse a un estimulo o experiencia (viajar en automóvil,
quedarse en un áarea confinanda, usas accesorios de control, exposición a las personas
durante la etapa temprana de sociabilización, etc). En ningun momento deben de existir
consecuancuas negativas durante la exposición para que al repetirse los estimulos sin
ninguna consecuencia, pierdan significado en la vida del animal (Heiblum M. 2005) Si
conseguimos que Chico se sienta relajado y tranquilo durante los entrenamientos con él
en presencia de los visitantes, quizás si esta concentrado en el ejercicio se olvida de los
visitantes, y finalmente se habitúa a ellos.

Seguimiento

El ave presenta buena cantidad de cañones; a las 2 semanas presenta un cuadro de
somnolencia y desorientación, por lo que se reajusta la dosis a 0.03 ml; se sugiere
nuevamente cambiar a Clomipramina.
Un mes después, con el pecho casi cubierto de plumas nuevamente, comienza la
reintroducción que esta en curso.

Bibliografía

1. GRIFOLS J. Molina R. Manual Clínico de Aves Exóticas, 1992.
2. BORDNICK, P.S., Thayer, B.A., Ritchie, W. 1994. Feather picking disorder and
trichotillomania: an avian model for human psychopathology. J. Behav. Ther. Exp.
Psychiatry 25. 189-196.
3. ROSSKOPF Walter, Woerpel Richard. Diseases of Cage and Aviary Birds. Williams
and Wilkins, 3rd edition. Hong Kong. 1996
4. JENKIN J.R. Feather picking and self-mutilation in psittacines birds. Veterinary
Clinic of North America on Exotic Animal Practice. 2001. Sept 4)3). 651-657
5. FORBES Neil. Clinical Approach to feather plucking. Avian and Exotic Department.
University of Bristol. Gloucestershire. UK
6. OVERALL Karen. Clinical Behavioural Medicine for Small Animals. Ed Mosby.
U.S.A. 1997.
7. LUESCHER Conductas compulsivas en animals de compañia. Department of
Veterinary Clinical Sciences, Purdue University, West Lafayette, Indiana, USA.
2000.
8. HOUOT K.A. Recent Advances in Companion Animal Behavior Problems, (Ed.) .
International Veterinary Information Service, Ithaca NY (www.ivis.org), 2000;
A0804.0900.ES
9. HEIBLUM Moisés, DVM Cert, Private practice in small animal behaviour problems,
Jardines de San Mateo, México. Memorias de la Exposición “Understanding
Behavioural Modification Techniques as a Therapeutic Tool, WSAVA 2005.
10. ZARAGOZA Felix, Comunicación Oral. 2006.
11. WILSON, L. Lightfoot, L. Concepts in behaviour. Section III: Pubescent & Adult
Psitacine Behavior: Clinical Avian Medicine.
Trabajo recibido el 10/06/2006, nº de referencia 090620_REDVET. Enviado por su autor. Publicado
en REDVET® el 01/09/06. (Copyright) 1996-2006.
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Trastorno de Disfuncion Cognitiva

Sección de Comportamiento Animal
Pets y Más. Costa Rica 2007Año 7. Volumen 1Número 83

MSc. David Peiró Puente

Etólogo Clínico Veterinario y Adiestrador Canino
Director Técnico Fogaus Educación Animal
Correo electrónico: etologiapeiro@yahoo.es
Teléfono: (506) 339 27 80

Trastorno de disfunción cognitiva en un mestizo


“Bani”, macho mestizo de husky siberiano de 11 años,39 kilos de peso y esterilizado. Fue recogido en un refugio de animales. Convive con Federico, un hombre de 74 años de edad. Convive también con un gato siamés de 4 años de edad.

Historia:

“Boni” fue adoptado a la edad de 7 años aproximadamente en un centro de acogida. El propietario, Federico, vive con sus hijos en un departamento de una ciudad y no ha realizado ningún cambio de domicilio desde que le adoptó. El animal se adaptó perfectamente a la convivencia con él y con el gato y Federico comenta que no ha tenido ningún problema destacable con el perro hasta hace unos 6 meses en que ha notado un cambio de actitud progresivo. Las comidas, compuestas de pienso de gama alta, se la daba dos veces al día, mañana y noche, y no informa de ninguna anormalidad hasta hace un tiempo en que el animal perdió un poco de interés por la comida, no dirigiéndose a ella con la misma voracidad con la que lo hacía meses atrás. Por otro lado, nos informa que le nota menos activo en general y tampoco muestra la mismas ganas de salir a la calle. Anteriormente, el perro se ponía muy inquieto nada más su dueño agarrase la correa. En la calle ahora no suele interactuar con los demás perros a diferencia de cómo lo hacía antes, al igual que tampoco lo hace con él salvo cuando se queda solo en que trata de buscarle. Las órdenes de sentado y tumbado que antes se le habían enseñado ya no las responde salvo contadas ocasiones. Comenta también que a diferencia de lo que ocurría anteriormente en que el perro siempre eliminaba fuera, se ha encontrado varias veces micciones y defecaciones en la casa después de regresar él de la calle. También le ha notado una ansiedad que va en aumento. Comentan que el perro intenta seguirle por la casa, y cuando cierra la puerta de cualquier habitación éste se queda esperando fuera gimiendo y rascando la puerta. El perro suele dormir en el salón, aunque Federico le ha cambiado su lugar de descanso situándolo al lado de su cama. Varias noches le ha escuchado gimiendo mientras deambulaba por la casa. Ha notado que el perro no duerme durante toda la noche, sino que a menudo se levanta.En una ocasión, y por consejo de un amigo, dejó filmando una cámara cuando él se ausentó de la casa. Al reproducir el vídeo observó cómo “Boni” comenzó a rascar la puerta de salida, gimiendo durante un rato. A continuación orinó en el pasillo y se fue a su colchoneta donde se tumbo, aunque lejos de calmarse siguió gimiendo durante 20 minutos más. Frecuentemente realizaba idas y venidas de la colchoneta a la puerta de salida. En definitiva, nota al perro muy cambiado, ansioso, disperso, como confuso, desorientado y menos activo. Supone que el perro es ya mayor y por ello actúa así, aunque prefiere confirmarlo con un especialista e intentar paliar esta degeneración de su perro.

Examen médico y Pruebas de laboratorio:

Examen clínico normal. Examen neurológico normal. Analítica sanguínea normal, perfil sérico, urianálisis y electrocardiograma para hacer una evaluación antes de medicar y a intervalos de 6 meses durante toda la terapia. Pruebas de laboratorio con resultados dentro de los parámetros normales.

Diagnóstico diferencial:

Dada la edad del animal, es importante tener en cuenta los signos clínicos que muestra el animal que pueden crear confusión a la hora de elaborar un diagnóstico correcto por lo que no ha de existir ningún otro proceso patológico que pueda explicar el cambio de comportamiento del animal (Manteca, 2003), como trastornos tiroideos, hidrocefalia, meningitis, etc. El síndrome de disfunción cognitiva conlleva diversos cambios de comportamiento como consecuencia del proceso degenerativo al que se ve sometido el sistema nervioso central del animal. Cambios como la disminución de la actividad, alteraciones de sueño, confusión, eliminación inadecuada, menor interacción con otros animales o con los propietarios evidencian el diagnóstico de síndrome de disfunción cognitiva, más cuando se dan conjuntamente. Por ello el diagnóstico diferencial debería centrarse principalmente en enfermedades orgánicas que puedan afectar al comportamiento o en estados demenciales secundarios y la depresión que guarda una correlación con la senilidad. Por último, la ansiedad por separación tiene una elevada incidencia en los síndromes de disfunción cognitiva. Las posibles causas que podrían explicar este fenómeno podrían ser: la pérdida de memoria en el establecimiento de las rutinas previas, un fallo en el paciente para el reconocimiento de sus alrededores en ausencia de los miembros familiares, desorientación espacial o pérdida de los comportamientos desinhibitorios (M. Ibáñez, 2006)

Tratamiento:

El tratamiento debe dirigirse a la minimización de los signos clínicos asociados con la demencia y frenar la progresión de la pérdida de cognición. Se trata de tratamientos paliativos que retrasan el avance de la enfermedad y, para ello, actuaremos a 3 niveles: sobre la conducta y el entorno, y a nivel neuroquímico mediante el uso de productos farmacológicos. La modificación de conducta consistirá en la reeducación y un reforzamiento de las conductas previamente aprendidas por el animal. Con ello aumentaremos la estimulación mental acompañada con mayor número de salidas con el fin de fomentar el ejercicio. Las modificaciones del entorno se realizará mediante un enriquecimiento ambiental por estimulación de las vías auditiva, táctil, oral y olfatoria, así como una mejora de las actividades cinéticas. Así, se le dará comida casera a base de pollo con arroz con aceite de oliva para estimular el apetito. Así mismo, se aumentará la interacción táctil y la atención verbal con voces suaves que contribuyan a su relajación. Para la ansiedad por separación que muestra el perro, el tratamiento ha de ser similar al protocolo de tratamiento utilizado en animales con el mismo problema. Así, ignorar conductas de ansiedad y premiar los de relajación, habituación a la ausencia del propietario, entrenamiento de independencia, rutinas diarias, más salidas al exterior nos ayudará a mejorar dichos estados de ansiedad.

Tratamiento farmacológico:

Después de un análisis de resultados de las pruebas de laboratorio por parte del veterinario, se decide medicar con selegilina en dosis de 0'5 mg/kg/día. Ésta se ha mostrado efectiva para mejorar la memoria a corto plazo, reducir los signos clínicos asociados a la disfunción cognitiva, y aumentar la longevidad en perros ancianos. Se le suministrará por la mañana dada la alteración de sueño que padece el animal.La selegilina va mejorar a animales que presentan el Síndrome de Disfunción Cognitiva canina, al mitigar la depleción de neurotransmisores (especialmente Dopamina, precursora de la Noradrenalina) e incrementando la actividad catecolaminérgica y enlenteciendo el progreso de las alteraciones neurodegenerativas.

Seguimiento:

Federico se pone en contacto a la semana de comenzar el tratamiento e informa que ha notado una muy leve mejoría aunque no satisfactoria. Se le explica que el proceso es lento dado el trastorno del animal, y que los efectos del medicamento administrado no han comenzado todavía a hacer efecto. Después de 5 semanas se vuelve a poner en contacto informa de una notable mejoría en el animal. Se le recomienda la necesidad de volver a hacer una analítica completa del animal para controlar los efectos fisiológicos del fármaco.

Trastorno de Hipersensibilidad- hiperactividad

Pets y Más. Costa Rica 2007Año 7. Volumen 1Número 82

MSc. David Peiró Puente

Etólogo Clínico Veterinario y Adiestrador Canino
Director Técnico Fogaus Educación Animal
Correo electrónico: fogaus@gmail.com
Teléfono: (506) 2448- 7128
www.fogaus.com

TRASTORNO DE HIPERSENSIBILIDAD E HIPERACTIVIDAD EN UN GOLDEN RETRIEVER

En este artículo se describe un trastorno de hipersensibilidad e hiperactividad de un macho de Golden Retriever cuyas quejas de los propietarios son el continuo estado de nerviosismo del animal, los destrozos de mobiliario y la eliminación inadecuada.

“Tongo” es un perro sin esterilizar, de raza Golden Retriever de año y medio de edad. La propietaria es Susana, que vive con sus dos hijos adolescentes en una casa de 100 metros cuadrados en el centro de una ciudad.

Historia:

Susana compra el perro en una tienda con cinco semanas de edad después de haberle estado viendo en la vitrina durante más de una semana. No tiene datos sobre el origen del perro antes de adquirirlo en la tienda.

Al principio de tenerlo, consideraban normal que el perro mordiese el mobiliario de la casa durante los primeros meses de su vida dada su condición de cachorro. Pero actualmente la situación se hace insostenible dada la destructividad del perro tanto en presencia como en ausencia de los propietarios. Al preguntarle cómo actúa ella o sus hijos cuando el perro muestra dicho comportamiento destructivo ella responde que gritando al perro e incluso pegándolo. Lo mismo ocurría al llegar a casa y ver los destrozos. La propietaria comenta que pasado un tiempo, el animal ya no salía a recibirles cuando llegaban a casa.

Susana informa que siempre ha sido un perro muy activo y nervioso, y reconocen haber jugado con él numerosas veces cuerpo a cuerpo contribuyendo así a aumentar la actividad y ansiedad del perro. Observan también que ya desde cachorro el perro mordía sus manos más fuerte de lo normal siempre que jugaban con él.

Por otro lado, la propietaria lo describe como un perro excesivamente sensible a cualquier estímulo, que reacciona ante cualquier movimiento o sonido, siempre en continuo estado de alerta. Añade que cuando el animal finaliza alguna actividad comienza con otra sin señal de parada entre una y otra, y observan en él una gran dificultad de poder centrar la atención, aunque normalmente lo consigue. De hecho, le tienen enseñado la orden de “sentado” en la cual pueden mantener al perro durante uno o dos minutos como máximo. Al preguntarles por las horas que duerme el perro no saben contestarlo con exactitud, pero nos informa que no pasa demasiado tiempo durmiendo sino, muy al contrario, que está activo la mayor parte del tiempo y de lo poco habitual que es ver al perro descansando.

Susana pasa la mayor parte del tiempo en su casa mientras sus hijos van al colegio y no vuelven hasta las 5 de la tarde. A lo largo del día el perro pasa la mayor parte del tiempo acompañado. Comenta Susana que cuando ella sale de casa el perro no muestra signos de ansiedad por su marcha, al igual que los vecinos a los que ha preguntado no han escuchado gemidos o ladridos por parte del perro.

Al principio, el animal tenía acceso a toda la casa, pero conforme se fueron agravando los destrozos decidieron ir restringiéndole los accesos hasta acabar finalmente encerrado en el pasillo de la casa en el cual ha rascado y agujereado las paredes.

Durante unas vacaciones fueron invitados a una finca en la montaña. Estuvieron allí por espacio de 15 días en los que el animal estuvo libre en un terreno vallado con más perros. En esos días, el animal dormía fuera de la casa y durante el día hizo mucho ejercicio jugando con los otros animales. Al llegar a su casa de la ciudad notaron una ligera mejoría. Se redujeron los destrozos de mobiliario y su actividad durante unos días pero finalmente su comportamiento fue cambiando hasta volver a la situación anterior.

La dieta está compuesta de alimento seco en un ochenta por ciento, y el resto de arroz con pollo hervido. El perro come con voracidad cuando se le pone la comida que suele ser cuatro veces al día. No tiene zona fija de dormir pues deambula por toda la casa, aunque la propietaria observa que tiene cierta tendencia a echarse bajo la mesa del comedor la cual está también en muy mal estado como consecuencia de las mordidas del perro. Suelen sacarle dos veces al día durante quince minutos cada salida. El perro se muestra muy nervioso cuando cogen la correa. El recorrido siempre es el mismo pues le dan una vuelta a la casa y a continuación le llevan al parque comunitario de los edificios de la zona.

Examen físico y Pruebas de laboratorio:

Peso: 38 kilos. Condición corporal normal. Pulso: 85 latidos por minuto. Examen físico y neurológico normal. Se realizan diferentes pruebas de laboratorio para ayudar a descartar posibles patologías que diesen lugar a dicho comportamiento: análisis de sangre y análisis de orina cuyos resultados quedan dentro de los parámetros normales

Diagnóstico Diferencial:

El destrozo de mobiliario es una causa muy frecuente de consulta por parte de los propietarios y puede ser causado por diferentes motivos.La primera variable que se debe estudiar que nos permitirá acercarnos hacia un diagnóstico acertado, después de haber desechado las posibles patologías orgánicas como causas del comportamiento destructivo, es el contexto en que ocurre dicho comportamiento. Así, la ansiedad por separación es un trastorno de comportamiento caracterizado por signos de angustia que se presenta cuando los perros afectados están solos o separados del propietario (V. Belligotti, 2006) Gracias a la filmación que nos ha proporcionado la propietaria, podemos observar las reacciones del perro ante la ausencia de sus propietarios. Así, se ve cómo la actividad que el perro muestra normalmente estando sus dueños en casa no se incrementa cuando estos salen por lo que la actividad motora aumentada sucede independientemente de la presencia o ausencia de los propietarios y del lugar donde se encuentre el perro. Esto nos permite descartar una posible ansiedad por separación que se caracteriza por tener como agente causal del comportamiento destructivo la ausencia de los propietarios.

El síndrome de privación es una alteración de la homeostasis sensorial en el cual el animal reacciona con miedo ante determinados estímulos del entorno (V. Coll, 2006). En él se observa un constante estado de vigilancia y extrema sensibilidad, pero este estado solo se da en situaciones en las que el animal tiene miedo. En el caso de “Tongo” esta conducta se da no solo en esas situaciones de temor sino también en situaciones de normalidad.

La disocialización primaria es una alteración del desarrollo caracterizada por falta de aprendizaje de las normas jerárquicas. En este tipo de trastorno no existe la inhibición del mordisco y las agresiones se producen por falta de jerarquización mientras que cuando ocurren con “Tongo” siempre son en situaciones de juego con los propietarios.

Por último, se descarta un posible trastorno de hiperquinesis que consiste en una disfunción de las vías nerviosas dopaminérgicas del sistema límbico y probablemente también la serotonina y la noradrenalina estén implicados en el problema. En este caso, el perro no sería capaz de poder centrar la atención en ningún momento al contrario de lo que le sucede a “Tongo” que, aunque con dificultad, sí lo consigue. Por otro lado no muestra ningún síntoma de agresividad, conducta característica de los perros que padecen dicho trastorno, y responde bien al adiestramiento.

Tratamiento:

Considerando el estadio avanzado del trastorno de hipersensibilidad e hiperactividad que padece el perro, se aconseja además de la aplicación de una terapia de modificación de conducta adecuada y de modificación del ambiente, apoyarlo con tratamiento farmacológico. El objetivo es disminuir el grado de actividad que tiene el animal y su autocontrol y no tratar de suprimir los síntomas específicos.

Para ello comenzaremos con ignorar al perro durante 14 días limitándonos a ponerle sus raciones de comida dos veces al día, una por la mañana y otra por la noche tratando de que no nos vea al hacerlo, así como sacándolo a eliminar excluyendo el paseo. Este será el tiempo en el que los ansiolíticos harán el efecto buscado, por lo que debemos informar a los propietarios de no realizar ningún tipo de aprendizaje al animal. Posteriormente comenzaremos con un adiestramiento en obediencia básica, primero en un contexto bajo en estímulos, aumentando paulatinamente los estímulos conforme el perro vaya aprendiendo las órdenes. Con ello conseguiremos un mayor control sobre el animal, sobre todo con la orden de “quieto” que usaremos para contracondicionar al animal y así relajarlo.

Por otro lado, el propietario deberá ignorar cualquier intento de llamar la atención por parte del perro, y recompensar aquellas conductas en que el perro se muestre tranquilo. No se deberá castigar la eliminación inadecuada del perro en casa, ni tampoco su comportamiento destructivo pues solo conseguiría agravar la situación y poner al perro en un estado más ansioso. Se aconseja utilizar las técnicas de contracondicionamiento en los casos en que muestre comportamientos destructivos.

Por último es necesario que el perro realice más ejercicio, ya que a través de él se podrá liberar el exceso de actividad motora del animal. Se aconseja, de hecho, que se una a algún grupo de Agility.

Tratamiento farmacológico:

Se le administrará fluoxetina, inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina, a 1 mg/kg cada 24 horas, y diacepam a 0.5 mg/kgmg kilo cada 12 horas durante la primera semana, mantener la dosis durante la segunda semana, la mitad del comprimido durante la tercera semana cada 12 horas y finalmente la misma dosis anterior pero cada 48 horas. Retirar el diacepam del tratamiento después de la cuarta semana.

Seguimiento:

Se ponen en contacto al cabo de un mes. Informan de una mejoría general, más tranquilo, aunque sigue mordiendo el mobiliario y eliminado en casa. Se le mantiene la fluoxetina en iguales dosis durante las próximas ocho semanas. Al pasar este tiempo se vuelven a poner en contacto e informan de que le perro está muy tranquilo, no destroza el mobiliario ni elimina en la casa. Se cambia la dosis de fluoxetina a medio comprimido cada 24 horas durante 8 semanas más. Nos contactan ya sin remitir ningún problema por parte del animal. Se le vuelve a cambiar la dosis de fluoxetina a medio comprimido cada 48 horas durante 6 semanas más y después retirar el tratamiento.